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La traición de las democracias occidentales: España 1936, Afrín 2018

Los campos ensangrentados de España constituyen ya un preludio de los campos de batalla de la próxima guerra mundial”. Julio Álvarez del Vayo, ministro de Estado, proclamaba este discurso ante la Asamblea de la Sociedad de Naciones el 25 de septiembre de 1936. El Gobierno de la República no comprendía la impasividad de Francia y Gran Bretaña ante el ataque fascista que sufría la democracia española. Las potencias occidentales se mantuvieron firmes en su política de No-Intervención y la prohibición de venta de armas al Gobierno de la República. También el Partido Comunista advertía en 1937 de que en España se jugaba la paz del mundo.

El tiempo demostró que la Guerra Civil Española era la antesala de la II Guerra Mundial. La república fue abandonada a su suerte mientras se enfrentaba al mismo enemigo que seis meses después amenazaría a las democracias del mundo: el fascismo.

Hoy, esta ideología vuelve a coger fuerzas y se propaga utilizando las nuevas tecnologías para captar seguidores a través de la red. El fascismo es una de las ideas políticas que más debate genera porque es difícil de definir. Eso sí, hay un punto de acuerdo: la violencia es la forma de gobierno del fascismo. En este sentido, el autodenominado ‘Estado Islámico’ encaja perfectamente en la definición.

Es un nuevo, -o no tan nuevo -, fascismo islamista que se ha encontrado con su mayor rival: los milicianos kurdos ayudados por voluntarios internacionales. Entre ellos ha destacado las Unidades de Protección Popular (YPG) por su eficacia en la lucha contra el Estado Islámico. No solo han luchado contra el fascismo, sino que también han aprovechado el momento de destrucción para establecer los cimientos de una democracia única en la región: plural, feminista y secular.

Es la Federación Democrática del Norte de Siria, conocida popularmente como Rojava, y que hoy está amenazada por la ofensiva de las Fuerzas Armadas de Turquía. Bajo la operación ‘Rama de Olivo’, Ankara ha ordenado un ataque militar en Rojava, específicamente en el Cantón de Afrín, con el propósito de expulsar a los separatistas kurdos del norte de Siria. Sin embargo, lo que realmente preocupa a Turquía es la puesta en práctica del Confederalismo Democrático, el sistema que se ensaya en Rojava y cuyo ideólogo es el líder kurdo Abdulla Ocalan.

Rojava no es un estado-nación ni aspira a serlo, un hecho que desmonta por completo el pretexto que ha utilizado Erdogan para atacar esta región. Rojava es un experimento democrático donde conviven personas de distintas étnicas y religiones. A pesar de ser clave en la lucha contra el Estado Islámico, hoy son abandonados por las potencias extranjeras cuando se enfrentan a nuevo fascismo. Como España en 1936, Rojava ha sido ignorada y la política de No-Intervención vuelve a aplicarse con los que defienden la democracia.

Es importante entender que Rojava lucha contra el fascismo hoy como lo hacía el Gobierno de la República en 1936. La respuesta internacional ha sido parecida: el abandono y la traición. En 1939, tal y como se advirtió, el fascismo avanzó después de hacerse fuerte en suelo español. Hoy se fortalece en Rojava frente al silencio cómplice de las democracias occidentales que no han querido entender que la historia debe servir para no cometer los errores del pasado. En 1936 la paz del mundo se jugaba en España y en 2018 en Afrín.

Araceli Oliva Cazorla

Un comentario en “La traición de las democracias occidentales: España 1936, Afrín 2018

  1. Excelente artículo. Efectivamente hay una similitud entre la cobardía de las democracias occidentales con respecto a la guerra civil española con lo que está ocurriendo con el pueblo Kurdo. Parece que a nadie le interesa el futuro y las legitimas aspiraciones de los Kurdos para obtener, lo que ya se les concedió hace un siglo y por cobardía de las llamadas “democracias occidentales” se les quitó, su derecho a ser una nación claramente diferenciada entre Irak, Irán, Siria y Turquía. La ONU tiene una responsabilidad pero ya sabemos que a la ONU no le interesa más que defender los intereses de “sus amos”. Me gustaría añadir a este artículo la responsabilidad del entonces Imperio Británico y su dejadez en dejar abandonados a quien debería de defender. El fin de la Primera Guerra Mundial, la caida del Imperio Otomano, la mala gestión de las llamadas “democracias occidentales” han dejado a decenas de millones de Kurdos desamparados. Siempre me ha interesado el pueblo Kurdo porque es un ejemplo (mal ejemplo), de como los imperios coloniales pueden destrozar a una sociedad claramente diferenciada de sus vecinos. Gracias a la autora de este artículo por no olvidar una realidad, los Kurdos tienen derecho a su estado propio, confio en que lo conseguirán. Es de JUSTICIA.

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