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La Guardia Civil desarticula una de las organizaciones criminales más activas en la introducción de hachís en Canarias

  • Introducían cerca de  tres toneladas mensuales de hachís en el archipiélago desde Marruecos, contando con tales medidas de seguridad  que no dudaban en llevar a cabo los alijos a plena luz del día con total impunidad

 

  • Se han incautado 1.450 kilogramos de hachís y detenido a 18 personas, de las que 17 han ingresado en prisión, destacando la del cabecilla de esta organización, para lo que se necesitaron más de veinte agentes para controlar sus movimientos

   La Guardia Civil, en la denominada operación RÍO MACA, ha desarticulado una de las organizaciones criminales más activas en la introducción de hachís en las Islas Canarias, deteniendo a sus 18 integrantes e incautando 1.450 kilogramos de hachís.

La investigación se inicia tras la finalización, el pasado mes de mayo, de la operación CARDÓN, llevada a cabo por el Equipo Contra el Crimen Organizado, de la Unidad Central Operativa, con sede en Canarias y el EDOA de la Comandancia de Tenerife, en la que se incautaron más de 2.500 kilogramos de hachís, dando por desarticulada  otra importante organización de “históricos” narcotraficantes que introducían grandes cantidades de estupefaciente en la isla de Tenerife.

Con los contactos que mantenían estos detenidos en su actividad delictiva, los investigadores detectaron otra importante red criminal que es la que enviaba grandes remesas de hachís desde las costas de Marruecos a varias de las Islas.

De esta manera, bajo la coordinación de la misma Autoridad Judicial,  los agentes consiguen identificar al principal integrante y líder indiscutible de este grupo criminal, correspondiendo al  súbdito marroquí M.S, de 35 años de edad.

Órdenes directas a todos los integrantes de la Red

Esta persona contaba con los contactos directos, tanto en su país natal como en el archipiélago canario, para llevar a cabo su actividad, siendo él mismo el encargado de dar las instrucciones directamente a todos los integrantes de la red: desde a los camioneros que hacían rutas por la geografía marroquí para recoger los fardos de droga en los lugares de producción, hasta a quién tenía que realizar la ruta marítima y su posterior alijo en las costas canarias.

M.S, también facilitaba su importante y amplia infraestructura de medios a otras organizaciones que introducían hachís en varios puntos del territorio nacional, siempre a cambio de altos porcentajes de las ganancias de los alijos.

Modus operandi

Los productores de hachís en Marruecos, contactaban con M.S para indicarle el número de fardos así como su lugar de ubicación una vez manufacturados,  enviando a continuación este último a alguno de sus transportistas para recoger la mercancía y trasladarla hasta la costa del Sahara, donde era custodiada hasta su envío a Canarias a través de embarcaciones.

Una vez que la droga salía de Marruecos, el resto de la  organización recibía el estupefaciente en distintos puntos de la costa del Archipiélago Canario, siendo estos lugares elegidos a conciencia y con todo detalle, para lo que, en días previos al alijo, se desplegaban numerosas personas para evitar y controlar la presencia policial,  creándose una sensación total de impunidad entre los participantes.

El despliegue humano y técnico que el líder de la organización trasladaba a la zona seleccionada para alijar era de tal magnitud, que no intentaban controlar sólo la playa elegida, sino una amplia zona de la isla, por lo que no dudaban en alijar a plena luz del día, ante la estupefacción de vecinos y bañistas.

Una vez realizado el mismo, la droga era trasladada a “guarderías” y de ahí a vendedores “mayoristas”, intercambiándose elevadas cantidades de dinero que se hacían llegar a los propietarios del hachís en Marruecos.

“Mano derecha” en Lanzarote

Todo este circuito del hachís era dirigido, en exclusiva, por M.S y sus dos lugartenientes, uno en Marruecos, encargado de supervisar la vigilancia y embarque de la droga en las costas marroquí, así como de la selección de los patrones y de las embarcaciones,  y una mujer en España, C.G.R.G, de 58 años y  residente en Lanzarote.

Esta persona no sólo se encargaba de seleccionar a los participantes en los alijos y a las personas encargadas de la custodia y ocultación de la sustancia en territorio nacional, sino que también era la encargada de supervisar los pagos, para lo que no dudaba en  viajar entre diferentes islas para “ejercer presión” cuando se demoraban los mismos.

Explotación de la operación

Finalmente, la investigación dio sus frutos cuando este grupo criminal se disponía a alijar cerca de 1.500 kilogramos de hachís en la playa de Venegueras, al sur de Gran Canaria.

Para ello, los narcotraficantes habían dispuesto una vigilancia del lugar e inmediaciones desde varios días antes, llegando incluso a establecerse en la playa, haciéndose pasar por campistas, contando de esa forma con varios puntos de vigilancia fijos y móviles sobre todos los accesos a la playa.

Tras la llegada de la embarcación semirrígida, los agentes que formaban el dispositivo policial,  perfectamente diseñado, constataron como  un total de ocho personas “portearon” los 47 fardos del envío hacia una furgoneta que habían ocultado días antes en las inmediaciones de la playa, iniciando seguidamente su traslado por carretera,  para lo que contaban con el apoyo de varios vehículos “lanzadera” a distintas distancias para blindar el alijo.

A la vista de estos hechos, se procedió por parte de los agentes a interceptar el cargamento de droga, deteniendo simultáneamente al resto de participantes que se encontraban en la zona, así como al resto de la organización en diferentes puntos de varias islas del Archipiélago Canario.

Entre estas detenciones destaca la de M.S,  para lo que se necesitaron  más de una veintena de agentes sólo para este objetivo y poder controlar sus movimientos, debido a las “extremas” medidas de seguridad que adoptaba, siempre rodeado de un amplio número de colaboradores pendientes de cualquier presencia policial.

Por otro lado, durante la investigación, los agentes detectaron una célula  de esta organización que operaba en el Norte de la Isla de Tenerife, bajo las ordenes del M.S, permitiendo incautar  10 kilogramos de bellotas de polen de hachís de alta calidad que este subgrupo pretendía introducir en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, ocultas en un doble fondo de una furgoneta, procediendo a la detención del ocupante de la misma.

Con esta importante operación policial se ha conseguido la total desarticulación de este entramado criminal dedicado a la introducción de grandes cantidades de hachís de una forma continuada en el Archipiélago Canario, de los que 17 de los 18 detenidos se ha decretado su ingreso en prisión.

La Operación ha sido desarrollada por el Equipo Contra el Crimen Organizado (ECO Canarias) de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, apoyado por diferentes  Unidades  de las Comandancias de Las Palmas y Tenerife.

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