El dirigente de Municipalistas Primero Canarias manifiesta su sorpresa por la situación de desatención en la que se encuentran estos barrios de Las Palmas de Gran Canaria, con “problemas de servicios básicos que a estas alturas del siglo XXI deberían estar más que superados”.

Municipalistas Primero Canarias continúa llevando a cabo su Ruta Barrio a Barrio, el programa de escucha activa por todos los rincones de Las Palmas de Gran Canaria con el que pretende elaborar su Proyecto de Ciudad 2027-2031. El líder municipalista, Teodoro Sosa, se reunió este martes con el presidente de la asociación de vecinos San Roque – El Batán, Ramón Montesinos, y con la presidenta de la asociación de vecinos San Roque – Guiniguada, Mari Carmen Quintana, para conocer de primera mano las principales demandas de esta zona de la ciudad y expresarles su apoyo en la búsqueda de soluciones reales y efectivas.
Los representantes vecinales explicaron las graves carencias que presentan varias viviendas del barrio de San Roque situadas en la calle Bandurria, en la ladera sur del barranco Guiniguada, cuya urbanización está pendiente de completar desde hace casi 50 años, a la espera de una expropiación que nunca acaba de concretarse. Al carecer de asfalto, cada vez que llueve la calle acaba enfangada e intransitable, con el consiguiente perjuicio para los vecinos, especialmente para las personas mayores o con problemas de movilidad reducida.
El presidente de la asociación de vecinos San Roque – El Batán, Ramón Montesinos, asegura que los vecinos no aguantan más esta situación. “El problema también se extiende a la calle Caramillo, que también tiene un tramo aún por finalizar,” indica. “El Ayuntamiento sigue dando largas y no estamos dispuestos a aguantar más mentiras y más promesas incumplidas”, afirma, porque “nos merecemos un respeto”.

Otras de las reivindicaciones del barrio es la concreción del API 05 de San Roque, el Ámbito de Planeamiento Incorporado al Plan General de Las Palmas de Gran Canaria para mejorar los servicios e infraestructuras a través de un Plan Especial de Reforma Interior (PERI). El documento, iniciado en 2018 y aprobado definitivamente en 2023, aún no ha sido puesto en marcha por parte del Ayuntamiento.
Los vecinos también demandan la recuperación del antiguo Colegio de San Roque, que fue cerrado en el año 2008 argumentando la supuesta situación ruinosa del edificio. En los últimos años, una parte de la instalación ha sido utilizada para actividades del Instituto Municipal de Empleo y Formación (IMEF), pero las asociaciones reclaman su puesta a disposición de los vecinos para su uso como centro de mayores, centro de dinamización juvenil y sede de las actividades de dinamización social que se desarrollan en el barrio.

La presidenta de la asociación de vecinos San Roque – Guiniguada dejó claro que no están pidiendo inversiones millonarias ni grandes infraestructuras. Sólo cuestiones básicas y elementales. “Queremos que nos escuchen, que vengan y vean los problemas que tenemos, que nos hagan caso y los arreglen”, señaló. “Sólo pedimos cuestiones sencillas que son necesarias para nuestros barrios y que no deberían suponer mayor problema para el Ayuntamiento”. Los representantes de ambas asociaciones agradecieron a Teodoro Sosa por “haberse desplazado y haber escuchado a los vecinos directamente”, dando un “ejemplo de saber escuchar y saber estar” ante los problemas de la gente. Sosa les animó a seguir trabajando de la mano para hacer frente común y promover la dinamización de los barrios.
Rehabilitación de bloques en El Batán
La principal demanda manifestada por los representantes vecinales en El Batán es la puesta en marcha de un ARRU, un Área de Regeneración y Renovación Urbana que permita la rehabilitación integral de los 32 bloques de viviendas sociales promovidos en su día por La Caja Insular de Ahorros de Canarias. Prometida por los sucesivos concejales de Urbanismo desde el año 2019, la rehabilitación no termina de concretarse, para frustración de la población residente.
Otro problema grave y recurrente es la falta de aparcamiento, que obliga a los vecinos a dar vueltas y vueltas todos los días en busca de un hueco donde estacionar sus vehículos. “Un martirio diario” que condena a los residentes a perder tiempo, dinero y energías para poder aparcar sus coches.
Teodoro Sosa expresó su sorpresa por la situación en que se encuentran San Roque y El Batán, con “graves carencias de servicios esenciales que a estas alturas del siglo XXI deberían haber estado más que superadas”. “Sorprende que en esta ciudad las cuestiones básicas de la ciudadanía sigan sin ser prioritarias para el Ayuntamiento”, afirmó. “A veces se piensa que las grandes obras o los grandes eventos son los que solucionan la vida a la gente, y no, es una equivocación: las pequeñas cosas del día a día, que los servicios básicos funcionen, que se hagan unos accesos dignos, que se asfalten las calles, que se atiendan las demandas más elementales de los barrios… eso es lo importante”, señaló. En su opinión, “las personas de los barrios de Las Palmas de Gran Canaria tienen que ser más escuchadas y mejor atendidas”.
Para Teodoro Sosa, la atención a los barrios debe pasar por “una política municipal diferente a la actual, que se base en la cercanía, el pateo calle a calle, el conocimiento real de los problemas y la escucha activa”. El líder municipalista, que estuvo acompañado durante el encuentro por otros destacados dirigentes de Primero Canarias, como José Eduardo Ramírez, Ruymán Santana o Raúl García Brink, manifestó su compromiso de seguir pateando el municipio capitalino para recoger las impresiones de la ciudadanía e incorporarlas al Proyecto de Ciudad que Primero Canarias está elaborando con el objetivo de trasladar a Las Palmas de Gran Canaria la experiencia de cercanía y buena gestión desarrollada con éxito en lugares como Gáldar o Agüimes.



