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“San Bartolomé de Tirajana pagó por recorrer el camino hacia los Goya, pero la alfombra roja no llegará a Maspalomas”

Lo que comenzó como uno de los grandes anuncios culturales del Gobierno de San Bartolomé de Tirajana termina, al menos por ahora, sin alfombra roja, sin estatuillas y sin gala. Digital Faro Canarias ya puede adelantar que los Premios Goya no se celebrarán en el municipio, pese a los viajes institucionales, los estudios encargados, las consultas al mercado y las expectativas generadas durante casi dos años.

La candidatura de Maspalomas fue presentada como una oportunidad histórica para situar al municipio en el escaparate cultural y audiovisual de España. Sin embargo, tras una sucesión de titulares, desplazamientos y expedientes administrativos, el resultado final es muy distinto al prometido: “los Goya no vienen, pero los gastos sí se han quedado en las cuentas municipales”.

Noviembre de 2024: el primer estudio sobre la candidatura

La apuesta municipal comenzó a tomar forma administrativa en noviembre de 2024. El Ayuntamiento encargó a Feedback Agency S.L.U. un estudio sobre la viabilidad, los trámites y los requisitos necesarios para que Maspalomas pudiera ser designada sede de los Premios Goya.

Ese documento debía determinar si el municipio reunía las condiciones necesarias para aspirar realmente a la gala y qué pasos administrativos, técnicos y organizativos debían darse para presentar una candidatura con garantías.

La primera pregunta resulta inevitable: ¿qué conclusiones contenía aquel informe y qué advertencias hizo sobre las posibilidades reales de conseguir la sede?

Febrero de 2025: una delegación municipal viaja a Granada

El siguiente capítulo llegó entre los días 7 y 9 de febrero de 2025, cuando una representación del Ayuntamiento se desplazó a Granada para asistir a la 39.ª edición de los Premios Goya y conocer de primera mano la organización de la ceremonia.

La delegación estuvo integrada por el alcalde, Marco Aurelio Pérez; la concejala responsable de Cultura, Elena Álamo Vega; el técnico municipal Juan José Ramos López; y el comisario de la Policía Local, Isidro Armas Díaz.

La presencia del técnico municipal y del comisario se justificó oficialmente por la necesidad de “ver y conocer la organización de la gala”. En el primer caso, para observar la estructura técnica y operativa de un acontecimiento de estas características; y en el segundo, para analizar aspectos relacionados con la seguridad, los dispositivos policiales, los accesos y la coordinación necesaria para un evento de gran formato.

Los gastos documentados de alojamiento, manutención, locomoción y atención protocolaria correspondientes a la delegación ascienden a 1.588,27 euros, sin incluir en esta cantidad posibles billetes de avión u otros conceptos que no aparecen detallados en los expedientes analizados.

La cuestión no es únicamente quién viajó, sino qué resultados concretos produjo aquella visita, qué contactos se mantuvieron, qué conclusiones se trasladaron al Ayuntamiento y qué posibilidades reales se ofrecieron al municipio.

Febrero de 2025: llegan los anuncios y también las primeras dudas

Tras el viaje a Granada, el Gobierno municipal alimentó públicamente la posibilidad de que Maspalomas acogiera una futura edición de los Goya. Se habló de promoción turística, proyección nacional, cultural y capacidad organizativa.

Desde estas páginas advertimos entonces de que el anuncio exigía algo más que fotografías, reuniones y declaraciones. Había que conocer el coste real que tendría la gala, las condiciones impuestas por la Academia, las infraestructuras disponibles, la aportación económica exigida al Ayuntamiento y el retorno concreto para la ciudadanía.

Las críticas no tardaron en aparecer. Distintas voces políticas y sociales cuestionaron que se presentara la llegada de los Goya como una prioridad mientras el municipio seguía arrastrando deficiencias en servicios públicos, instalaciones culturales, seguridad, limpieza, alumbrado y mantenimiento.

La paradoja era evidente: “San Bartolomé de Tirajana quería convertirse en capital del cine español sin contar siquiera con una sala de cine municipal de referencia ni con una política cultural capaz de responder a las carencias cotidianas del municipio”.

Durante 2025: el proyecto se convierte en un anuncio recurrente

A lo largo de 2025, los Goya se transformaron en una de las grandes promesas del Gobierno de Marco Aurelio Pérez. La candidatura fue utilizada como demostración de la supuesta capacidad del municipio para captar acontecimientos de alcance nacional.

Pero los meses pasaron sin que se conociera un acuerdo firmado con la Academia de Cine, un calendario cerrado, una memoria económica completa o una confirmación oficial de que Maspalomas sería sede.

Mientras tanto, la edición de 2026 fue adjudicada a Barcelona, dejando fuera a San Bartolomé de Tirajana de una de las convocatorias para las que había mostrado interés.

Pese a ello, el Ayuntamiento continuó trabajando en la posibilidad de optar a una edición posterior.

Marzo de 2026: otra consulta para preparar el patrocinio

Lejos de existir un acuerdo cerrado, en marzo de 2026 el alcalde firmó un decreto para iniciar una “Consulta Preliminar del Mercado”. El objetivo era recabar propuestas técnicas y económicas para contratar una nueva asistencia especializada relacionada con el posible patrocinio del evento.

El documento municipal reconoce que la candidatura seguía en fase de exploración y que era necesario elaborar un análisis sobre el impacto económico, turístico, mediático, cultural, social y fiscal de la gala. También se pretendía calcular el retorno publicitario, definir indicadores de seguimiento y determinar cuánto dinero debería aportar el Ayuntamiento como patrocinador.

Es decir, después del primer estudio, del viaje a Granada y de más de un año de anuncios públicos, el Ayuntamiento todavía necesitaba resolver cuestiones fundamentales: “cuánto costaría la operación, qué retorno tendría y cómo debía estructurarse jurídicamente el patrocinio”.

El propio expediente detalla que el municipio necesitaba asistencia externa para analizar el impacto directo, indirecto e inducido, el retorno mediático, el incremento de pernoctaciones, el efecto sobre el sector cultural y audiovisual, la repercusión social y el retorno fiscal.

Este paso confirma que, pese a la seguridad transmitida en algunos anuncios públicos, la candidatura estaba lejos de encontrarse cerrada. En marzo de 2026 no había una gala adjudicada, sino una nueva fase preparatoria para estudiar cómo articular una posible contratación.

Mucho ruido, ningún Goya

Ahora, después de todo este recorrido, este medio puede adelantar que “los Premios Goya no se celebrarán en San Bartolomé de Tirajana”.

El balance deja una fotografía incómoda para el Gobierno municipal: estudios, desplazamientos, dietas, alojamientos, gastos protocolarios, nuevas consultas y numerosos anuncios públicos.

Todo ello para acabar sin la gala que se presentó como una gran oportunidad histórica.

No se cuestiona que un municipio turístico aspire a albergar acontecimientos culturales de relevancia. Tampoco se niega que los grandes eventos puedan producir retorno económico y mediático. Lo que se cuestiona es “la forma de gestionar las expectativas y el dinero público”.

Antes de convertir una aspiración en propaganda, una Administración responsable debe comprobar que la candidatura es viable, conocer el precio, acreditar sus apoyos, evaluar las infraestructuras y explicar con transparencia las posibilidades reales de éxito.

Aquí ocurrió lo contrario: primero llegaron los anuncios y después continuaron los estudios para intentar determinar cómo podía hacerse realidad aquello que ya se vendía políticamente como una posibilidad cercana.

El Ayuntamiento debe explicar qué queda de la candidatura

El Gobierno municipal tiene ahora la obligación de rendir cuentas. Debe aclarar cuáles fueron las conclusiones del estudio inicial, qué gestiones concretas se realizaron en Granada, qué compromisos se obtuvieron de la Academia de Cine y qué utilidad tendrán los posteriores trabajos relacionados con el patrocinio.

También debe publicar el coste completo del proyecto, incluyendo vuelos, traslados, alojamientos, dietas, servicios externos y cualquier otra factura relacionada con la candidatura.

Porque el debate no consiste únicamente en determinar si cada gasto estaba autorizado administrativamente. La cuestión es saber “si esos recursos produjeron algún resultado útil para el municipio”.

Digital Faro Canarias ya advirtió que tantos anuncios podían terminar en humo. Hoy, tras los estudios, los viajes y las fotografías institucionales, la conclusión es clara: “San Bartolomé de Tirajana pagó por recorrer el camino hacia los Goya, pero la alfombra roja nunca llegará a Maspalomas”.

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