“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”.
Hay frases que envejecen. Hay otras que esperan. La de Antonio Gramsci pertenece a esa segunda categoría. Escrita en el encierro, en una Europa que asistía al derrumbe de certezas y al nacimiento de otras que todavía nadie sabía nombrar, aquella reflexión hablaba de un tiempo suspendido entre dos mundos: uno que dejaba de ser y otro que aún no encontraba la forma de existir.
Con todas las distancias que impone la Historia, algo de aquel claroscuro puede reconocerse hoy en la política de Gran Canaria. No estamos ante una revolución ni ante el nacimiento de un régimen nuevo. Estamos ante algo más pequeño y, precisamente por eso, más difícil de percibir: el desplazamiento de las placas sobre las que se ha construido durante años el poder político de la isla.
El viejo mapa todavía está ahí. Se reconocen sus estructuras, sus municipios, sus siglas y algunos de sus nombres. Pero las fronteras empiezan a moverse.
Nueva Canarias ya no ocupa exactamente el espacio que ocupó durante años. Parte de sus dirigentes y estructuras municipales han emprendido otro camino y se han incorporado a Primero Canarias. El PP ha reforzado su implantación territorial con la incorporación de Onalia Bueno junto a Carlos Sánchez. Primero Canarias intenta convertir su presencia municipal en una estructura con vocación insular. Coalición Canaria explora nuevas fórmulas de entendimiento con ese espacio. Y el PSOE afronta el reto de renovar sus candidaturas sin debilitar una implantación institucional que continúa siendo relevante.
Nada está decidido. Y precisamente por eso conviene distinguir entre lo que ya ha ocurrido y lo que todavía pertenece al terreno de las hipótesis.
Las elecciones al Cabildo de 2027 quedan todavía suficientemente lejos para que cualquier pronóstico pueda convertirse mañana en papel mojado. Habrá candidatos que aún no conocemos, pactos que todavía no existen y decisiones personales capaces de modificar el sentido de una alianza.
Pero la política no espera a las campañas. Empieza mucho antes. Empieza cuando un dirigente abandona unas siglas y entra en otras. Cuando dos organizaciones descubren que separadas pueden perder más de lo que ganarían juntas. Cuando un alcalde decide que su poder municipal puede tener una segunda vida fuera de las fronteras de su ayuntamiento. Y cuando un partido comprende que la batalla por una institución insular se libra, en realidad, en decenas de calles, barrios y municipios.
Por eso el territorio importa. No porque un municipio, una comarca o el sur de la isla puedan decidir por sí solos quién gobierna el Cabildo. La cuestión es saber hasta qué punto los cambios políticos que se están produciendo en los municipios pueden terminar alterando el equilibrio insular.
Y ahí aparece la pregunta que recorrerá esta serie de artículos: ¿Puede el poder municipal convertirse en poder insular? La respuesta no dependerá únicamente de cuántos votos conserve o pierda cada partido. Habrá que observar algo más difícil de medir: qué ocurre cuando cambian las siglas, cuando se desplazan los liderazgos y cuando una estructura municipal intenta sobrevivir fuera del espacio político en el que nació.
Mogán, San Bartolomé de Tirajana, Santa Lucía de Tirajana, Agüimes e Ingenio serán algunos de los primeros escenarios donde observar esa transformación. Cinco municipios diferentes, con historias electorales distintas y estructuras políticas propias, pero unidos por una misma circunstancia; En ellos se pueden observar algunos de los mecanismos mediante los que el poder municipal intenta convertirse en capital político de ámbito insular.
Partido Popular: trasladar un liderazgo.
El Partido Popular ha sido uno de los primeros en mover sus piezas. La incorporación de Onalia Bueno a la candidatura de Carlos Sánchez tiene una dimensión municipal y otra insular. Sánchez representa la estructura del partido en el ámbito insular; Bueno llega con el peso de un liderazgo construido durante años en Mogán.
La operación reúne, por tanto, dos formas diferentes de capital político: la organización insular y la proximidad municipal. Pero la política tiene una costumbre incómoda: aquello que parece sumar sobre el papel no siempre se comporta del mismo modo en las urnas.
El liderazgo municipal nace de la proximidad. De la conversación diaria, de las obras que se ven, de los conflictos que tienen nombre y apellidos, de las fiestas, las calles, los servicios públicos y las pequeñas historias que terminan construyendo una relación política.
El Cabildo es otra cosa. Es una institución más distante, más grande y más abstracta. Por eso una de las cuestiones que habrá que observar será hasta qué punto el capital político construido en Mogán puede proyectarse sobre el conjunto de Gran Canaria. No se trata de anticipar el resultado. Se trata de observar si el liderazgo sobrevive al cambio de escala.
Primero Canarias: convertir estructura en proyecto.
En otro punto del tablero, Primero Canarias intenta construir una nueva organización sobre buena parte de una estructura política previamente existente.
Durante años, Nueva Canarias construyó una de las arquitecturas políticas más reconocibles de Gran Canaria. Una parte de aquella estructura municipal ha cambiado ahora de manos. Dirigentes, concejales y alcaldes han cruzado la frontera entre una organización y otra.
Teodoro Sosa aparece como una de las principales referencias del nuevo proyecto. A su alrededor se intenta reunir una red de implantaciones municipales capaz de proporcionar a Primero Canarias algo que ningún partido puede fabricar de un día para otro: territorio.
Pero el territorio no basta. Una organización puede disponer de alcaldes, concejales y estructuras locales y seguir necesitando construir una identidad reconocible cuando la elección abandona el municipio y se convierte en insular.
Ahí aparece una de las preguntas fundamentales de este nuevo ciclo: ¿Puede una estructura política sobrevivir al cambio de siglas y conservar, al mismo tiempo, su capacidad de movilización?
La respuesta dependerá de la comprobación de cuánto del capital acumulado durante años pertenece a la organización y cuánto está vinculado a las personas que la han representado.
La relación con Coalición Canaria añade otra variable. Los contactos y acuerdos que ambas organizaciones exploran pueden modificar la configuración del espacio nacionalista y afectar a la manera en que cada formación afronta la fragmentación electoral.
Pero también aquí habrá que distinguir entre acuerdo organizativo y transferencia electoral. Que dos estructuras cooperen no significa automáticamente que todos sus votantes las acompañen.
Nueva Canarias: una organización ante una incógnita.
Nueva Canarias afronta una situación diferente. Su principal desafío no consiste únicamente en conservar una estructura territorial, sino en determinar cuánto de su capital político puede mantener en un escenario en el que parte de sus referencias municipales han cambiado de espacio.
Y ahí aparece Antonio Morales. Después de tres mandatos al frente del Cabildo de Gran Canaria, su figura se ha convertido en una de las principales referencias institucionales de Nueva Canarias en la isla. Su futuro político será, por tanto, una de las incógnitas que habrá que seguir durante el nuevo ciclo.
Morales todavía no ha confirmado una candidatura para 2027. Esa decisión puede tener consecuencias sobre la estrategia de Nueva Canarias, pero también sobre la manera en que los demás partidos interpreten el tablero.
Porque una candidatura no es solamente un nombre en una papeleta. Puede convertirse también en un punto de referencia para un electorado que durante años ha asociado una determinada organización con una determinada figura.
La pregunta que queda abierta es sencilla de formular y difícil de responder: ¿Cuánto del capital político acumulado por Nueva Canarias pertenece a la organización y cuánto está asociado a Antonio Morales? En otro artículo de esta serie volveremos sobre esta cuestión.
PSOE: renovar sin deshacer.
El Partido Socialista parte de una posición diferente. No necesita reconstruirse desde cero. Dispone de una organización consolidada y de una presencia institucional relevante en la isla.
En las elecciones al Cabildo de 2023 obtuvo 80.688 votos, frente a los 90.385 de Nueva Canarias. Pero esa posición también plantea una cuestión: cuánto de la fortaleza socialista procede de la organización y cuánto depende de determinados candidatos y liderazgos.
Augusto Hidalgo aparece como una de las referencias de esa cuestión. Exalcalde de Las Palmas de Gran Canaria y vicepresidente de la institución desde 2023, reúne experiencia municipal e insular. Sin embargo, el desafío socialista no será únicamente elegir una candidatura. Será comprobar si puede renovar sus caras sin perder la red territorial que ha construido durante años.
Ahí el sur volverá a adquirir importancia. Mogán, San Bartolomé de Tirajana, Santa Lucía de Tirajana, Agüimes e Ingenio representan realidades políticas diferentes, pero plantean una pregunta común: ¿Cuánto de una estructura política permanece cuando cambian sus candidatos? La renovación puede ser una necesidad política. También puede convertirse en una prueba de continuidad organizativa.
El mapa, por tanto, todavía está lejos de estar dibujado. Las piezas se han movido, algunas fronteras políticas se han desdibujado y otras empiezan a reconstruirse. Pero este primer vistazo permite identificar una cuestión que estará presente durante toda la serie de artículos de opinión. Que el poder político no se desplaza de una institución a otra de manera automática.
Se puede transferirse un liderazgo. Puede transferirse una estructura. Puede transferirse una marca política. Puede transferirse una parte del electorado, pero ninguna de esas transferencias está garantizada. Y esa será la clave para leer lo que ocurra durante los próximos meses.
Porque detrás de cada movimiento insular hay un municipio. Y detrás de cada municipio hay una historia política diferente, con alcaldes y alcaldesas, candidatos, pactos, transferencias de voto y equilibrios que pueden alterar el tablero mucho más de lo que aparentan desde la distancia.
En el próximo capítulo bajaremos precisamente a ese terreno. Analizaremos municipio a municipio qué está ocurriendo en el sur de Gran Canaria y, sobre todo, ¿Qué tipo de capital político puede transferir cada territorio al escenario insular?
Porque para entender quién puede disputar el poder del Cabildo en 2027, primero hay que mirar dónde empieza a construirse ese poder.
Christopher Rodríguez.



