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Crítica: Madam CJ Walker, una sólida miniserie

Las heroínas vienen en todo tipo de envoltorios y Madam C.J. Walker se aseguró que, además, vinieran con todo tipo de cabello. Protagonizada por Octavia Spencer, Madam C.J. Walker: Una mujer hecha a sí misma (Self Made: Inspired by the Life of Madam C.J. Walker) cuenta en cuatro episodios el ascenso económico de la empresaria estadounidense Sarah Breedlove, una mujer afroamericana que nació apenas un par de años después de que se aboliera la esclavitud en su país y quien acabó siendo la primera mujer afroamericana millonaria de Estados Unidos.

En plena moda del empoderamiento femenino y la diversidad racial en Hollywood, la historia real de la primera mujer afroamericana en levantar un imperio millonario en la industria de la belleza y el cuidado del cabello en los Estados Unidos es el material perfecto para llevar a la pantalla. Sin embargo, la vida de esta mujer extraordinaria es mucho más interesante que lo que muestra Self Made.

De que va

Sarah Breedlove (Spencer) es una mujer de ingresos económicos mínimos, con las manos destrozadas por su trabajo de lavandería y con la autoestima aplastada por sus problemas capilares. Además, es negra en un país que aunque abolió la esclavitud, nunca dejó de lado su racismo rampante. Un encuentro fortuito con la microempresaria Addie Munroe  (Carmen Ejogo) la acerca al negocio del cuidado del cabello, le consigue un cambio de imagen y le devuelve la confianza en sí misma a tal grado que levanta con sus propios recursos (y el apoyo de su familia extendida) un imperio industrial.

Una historia muy actual

Madam C.J. Walker: Una mujer hecha a sí misma es la historia de empoderamiento perfecta para las audiencias progresistas del siglo XXI. Cumple con todos los requisitos: una mujer fuerte; una relación tóxica de la que debe salir la protagonista; rivalidad entre dos mujeres fuertes; una subtrama de diversidad sexual; música moderna intentando crear una atmósfera cool en una historia de época y secuencias surrealistas que solo suceden en la mente de la heroína para darle un poco de chispa a momentos que de otra forma solamente serían incómodos.

Octavia Spencer (quien también ejerce como productora ejecutiva) sostiene Self Made con su interpretación de una mujer obstinada y astuta, que no le teme al fracaso y que sabe manipular a quienes la rodean para beneficio propio. Destaca la participación de Tiffany Haddish como Lelia Walker, la única hija biológica de Sarah. Haddish mantiene su chispa cómica para darle sabor a la heredera del imperio Walker, una mujer atrevida, que ama la vida y que no tiene tiempo ni paciencia para aguantar las tonterías ajenas.

Un guión acorde y sólido

El guion de Self Made favorece el melodrama y el estereotipo (las peores enemigas de las mujeres poderosas son otras mujeres poderosas y vengativas) y reduce a los personajes masculinos a objetos decorativos o a estorbos que hay que dejar de lado. La riqueza de sus personajes femeninos está en la ilusión de que controlan sus propias decisiones, aunque nunca dejan de estar sujetas al sistema racista y patriarcal de su época.

En resumidas cuentas

La fuerza motivadora de Sarah Breelove, mejor conocida como Madam C.J. Walker, es la posibilidad de ayudar a sus compañeras de raza a cambiar al mundo, empezando por su propio cabello. Walker pone como primer paso para alzar la voz y tomar acción al amor propio, al hecho de abrazar su propia belleza y cimentar en ella la seguridad para salir adelante. El fondo, en ese sentido, es más importante que la forma. Self Made no es una serie memorable, pero lo que tiene que decirle a su audiencia sí lo es. Merece verla.

Como dato curioso, la bisexualidad de Lelia Walker es un invento para actualizar la trama a la diversidad sexual contemporánea. En la vida real, no hay evidencia de que la hija de Sarah fuera algo distinta a heterosexual.

Tenaro Rodríguez
  @tenaror

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