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Manuela García víctima de violencia de género: “Influye muchísimo la violencia económica”

Manuela García, víctima de violencia de género, comenta que el sufrimiento por el que ella tuvo que pasar empezó en la propia luna de miel, aunque el noviazgo lo habían iniciado con quince años y ya ahí había algunas señales. “Esos celos los percibí como que me quería”, observa García que también confiesa que le hizo creer que nadie iba a quererle como su pareja.

Manipulación de la pareja
Además, García manifiesta que los celos no son un determinante del amor, sino una disminución de la autoestima poco a poco. Ella explica que sufrió varios abusos físicos como jalones de pelo, escupitajos y golpes. De hecho, llegó a romperle dos costillas y el cúbico, algo que le ha dejado secuelas para siempre. “Sí que he sentido a veces miedo por mi vida”, expresa García que replica que una de las veces se quedó inconsciente.

García explica que toda la seguridad que tenía se la anuló y que empezar el proceso de separación fue muy duro. “Me costó muchísimo desvincularme”, reflexiona ella que también aclara que la denuncia llegó después porque el agresor se presentó en su casa. “Influye muchísimo la violencia económica”, argumenta García que manifiesta que ella no tenía ingresos porque desde el primer momento decidió dedicarse a sus hijos.

Asimismo, ella replica que tenía que darle explicaciones al resto sobre las situaciones, incluso llegar a intentar quitarse la vida. “Llegó un momento que piensas en que ya no puedes más”, menciona la víctima que recalca que sus hijos fueron un gran apoyo.

Situación actual
García relata que al final su expareja acabó en prisión e incluso ella pidió una médica forense para poder explicar en condiciones sus lesiones. Por otro lado, ella también expone que en la sentencia se le reconoció una indemnización de 19.000 euros de las que no ha visto nada y que todas las deudas que tienen en común tiene que afrontarlas ella.

Ella declara que cuando se demuestra que ha habido violencia de género se deberían cortar todos los vínculos que hay entre el maltratador y la víctima. “Yo asumo mi parte de las deudas, pero las mías”, expresa García que además dice sentirse abandonada por parte de las leyes.

La víctima observa que la administración todavía tiene sus fallas con aquellas personas que han sufrido violencia de género. De hecho, cuenta que la policía no la ayudó en un suceso en el que él volvió a la casa, quitándole muchas cosas materiales y sentimentales.

Procedimiento médico
García expresa que ella se ha sentido muy acompañada tanto con los médicos, trabajadores sociales y psicólogas. Además, ella recuerda que los trabajadores sociales a veces no pueden llegar más allá, como con su trabajo en el que la sociedad espera que las víctimas vayan con la cabeza agachada.

“Todo lo que yo pueda aportar es uno de mis cometidos ahora mismo”, expone García que está dispuesta a ayudar a todo el mundo a contar su historia. Ella reflexiona que se sentía fracasada por no haber mantenido a su familia o por no haber podido cambiar la conducta de él.
Maneras de detectarlo
Ella observa que no hay que justificar todo tipo de conducta, por lo que hay que marcar límites, pedir ayuda y escuchar el resto de casos. “Las que estamos ahí dentro no somos débiles”, argumenta García que recuerda que nunca es tarde para dar el paso y que no hay que sentir vergüenza por decir el maltrato que se ha sufrido.

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