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Última hora | Gran Canaria encara la salida de la emergencia por la borrasca Therese, pero mantiene la alerta por desprendimientos

Antonio Morales anuncia que la isla pedirá desactivar el nivel 2 de emergencia tras mejorar la situación meteorológica, aunque insiste en extremar la precaución en las carreteras del interior

Gran Canaria comienza a dejar atrás la fase más crítica de la borrasca Therese. El presidente del Cabildo, Antonio Morales, ha informado este miércoles, 25 de marzo, al término de la reunión de coordinación insular de emergencias, de que la evolución meteorológica permite plantear la desactivación del nivel 2 de emergencia y el paso a una situación de alerta por desprendimientos, en un escenario que ya no viene marcado por la amenaza principal de la borrasca, sino por los daños acumulados en carreteras, laderas y accesos al interior de la isla. Esta transición encaja con la mejora general observada durante la jornada y con la entrada del alisio, mientras los servicios de emergencia siguen evaluando incidencias y el estado de las vías.

Según explicó Morales, durante la reunión se constató que aún existía la posibilidad de que pequeños núcleos convectivos se acercaran a Gran Canaria, aunque ya sin la intensidad de jornadas anteriores. De hecho, uno de esos núcleos afectó de forma leve a La Aldea, pero sin consecuencias de gravedad. El entorno de la isla permanece en estos momentos más estable, sin estructuras tormentosas significativas en las inmediaciones, y la previsión para esta tarde-noche apunta a precipitaciones débiles y dispersas, ya asociadas al régimen de alisios y no al núcleo activo de la borrasca Therese.

En el balance hidráulico, el presidente insular subrayó que el barranco de Arguineguín ha reducido su caudal y que ya no se registran desbordes, permitiendo empezar a habilitar accesos. También señaló que la presa de Las Niñas sigue desviando agua hacia Gambuesa sin complicaciones, que Ayagaures alivia con normalidad y que tanto el barranco como los cruces de La Negra, Ayagaures y Fataga evolucionan con tranquilidad. En la Sorrueda, el caudal de alivio también ha descendido y podría concluir en breve, mientras se mantiene la vigilancia sobre las presas del norte y sobre la situación en La Aldea, donde el barranco también ha bajado su caudal y las infraestructuras hidráulicas siguen funcionando con normalidad. Los medios canarios han venido informando durante el día de un escenario de progresiva estabilización, aunque con numerosas presas todavía aliviando y con seguimiento constante de los barrancos.

Morales cifró en 34 las presas que están aliviando actualmente en Gran Canaria y en 15 las carreteras que permanecen cortadas, una cifra inferior a las 24 que llegaron a estar cerradas durante la madrugada. Añadió que varias vías podrían reabrirse a partir de mañana a primera hora, aunque se seguirá actuando con urgencia en puntos especialmente dañados como La Culata, Ariñez, la GC-607 de la Cumbre, el tramo Ayacata-Tejeda y la GC-550 a la altura de Temisas. La red viaria sigue siendo uno de los principales focos de preocupación, precisamente por el deterioro causado por las lluvias, los arrastres y los desprendimientos.

En cuanto a los núcleos aislados, el presidente del Cabildo señaló que Ayagaures continuará durante esta noche con control de accesos exclusivamente para vecinos, y que mañana está previsto levantar el cierre total de la carretera. En Arguineguín ocurrirá algo similar: esta noche seguirá restringido al paso vecinal y mañana se abrirá completamente. En La Culata ya se ha habilitado un acceso adicional para residentes mientras se tramita la reparación de la carretera, y en El Hornillo el paso ha quedado despejado, a la espera de la decisión municipal definitiva sobre su reapertura.

Uno de los mensajes más insistentes de Antonio Morales fue el dirigido a la ciudadanía y a quienes puedan sentirse tentados a subir al interior para contemplar los barrancos, las cascadas o el rebose de las presas. El presidente recalcó que no está prohibido acceder a la cumbre o al interior de la isla, pero sí advirtió de que Gran Canaria quedará en alerta por desprendimientos, lo que implica un riesgo serio para la circulación. Recordó que las carreteras no están en las mejores condiciones y que acudir a estas zonas por mera curiosidad puede poner en peligro tanto a quienes viajan como a otras personas. El Gobierno de Canarias mantiene activadas alertas por desprendimientos e inundaciones en Gran Canaria dentro del marco de protección civil.

La borrasca Therese deja así una isla todavía en proceso de recuperación, con daños importantes, carreteras afectadas y un dispositivo que seguirá vigilante aunque el episodio más destructivo parezca remitir. El mensaje institucional cambia de fase, pero no de tono: se rebaja la emergencia, sí, pero la prudencia sigue siendo obligatoria. Porque si algo quieren evitar ahora Cabildo, ayuntamientos y servicios de emergencia es que el alivio meteorológico se confunda con una vuelta completa a la normalidad

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