La osteópata María Corbacho volvió a dejar en Radio Faro una reflexión directa y muy pegada a la vida cotidiana sobre la relación entre autoestima, salud física, equilibrio emocional y límites personales. En una conversación sincera, defendió que muchas personas viven volcadas en el trabajo, en la familia o en agradar a los demás, pero olvidándose de sí mismas, y advirtió de que ese desequilibrio termina teniendo consecuencias claras en la salud.
Corbacho insistió en la importancia de buscar equilibrio en el día a día y compensar los excesos de actividad, porque cuando una persona se dedica demasiado hacia afuera y pierde su centro, aparecen problemas que van desde el agotamiento hasta la dependencia de medicación o de consejos superficiales que no resuelven el fondo del malestar. A su juicio, detrás de muchas conductas y apariencias hay una clara falta de autoestima, algo que se disfraza con postureo, máscaras sociales o una imagen que no se corresponde con el verdadero estado emocional de quien la sostiene.
Durante la entrevista, María Corbacho señaló que muchas personas aparentan estar bien ante los demás, pero luego viven en casa con insomnio, medicación, infelicidad o vacío, sin relacionar ese malestar con su salud integral. También criticó esa idea tan extendida de que darlo todo por los demás, actuar siempre “con el corazón” o entregarse por completo es sinónimo de ser mejor persona. Según explicó, cuando una persona no se conoce, no se valora y no pone límites, termina desgastándose en relaciones, en el trabajo, con la pareja, con los hijos o con las amistades, hasta llegar a un auténtico desastre personal.
La osteópata subrayó que una relación sana debe estar compensada entre lo que se da y lo que se recibe, y alertó de que muchas personas han sido educadas para complacer, para entregarlo todo y para esperar amor o reconocimiento a cambio, algo que no siempre ocurre. De hecho, recordó que no es raro escuchar a personas decir que “lo dieron todo y se quedaron sin nada”, porque se volcaron sin medida, sin respeto por sí mismas y sin marcar fronteras. Para Corbacho, lo emocional importa y mucho en la salud, y quien no se valora a sí mismo difícilmente puede aspirar a ser valorado de verdad por los demás.
En esa línea, hizo especial hincapié en la necesidad de marcar límites externos e internos. Afirmó que muchas personas, incluso siendo adultas, siguen actuando con ingenuidad, sin aprender a protegerse de manipulaciones, abusos o aprovechamientos. Según relató, hay quienes reconocen perfectamente a los “caraduras”, pero aun así no reaccionan, no toman decisiones y permiten que el daño continúe. A su juicio, eso no sirve de nada: darse cuenta de un abuso y no actuar acaba generando aún más frustración, más desgaste y más malestar. También advirtió de que vivimos en una sociedad con mucha manipulación, mucha envidia y mucha gente que se aprovecha de quienes no tienen carácter o no ponen freno a tiempo.
María Corbacho relacionó directamente esta falta de límites con el aumento de dolores de cabeza, estrés, ansiedad, medicación y problemas físicos. Explicó que cuando una persona soporta demasiado por miedo a quedarse sola, por exceso de complacencia o por no enfrentarse a una situación, ese disgusto termina somatizándose y pasando factura al cuerpo. Por eso defendió que quererse más, ser prudente, pensar con la cabeza y no solo con el corazón puede evitar muchos dolores de cabeza, tanto en sentido figurado como literal.
En cuanto al papel de la osteopatía, explicó que ayuda a mejorar la autoestima de forma indirecta pero muy real, porque una mente más clara también necesita un cuerpo más descargado y más sano. Recordó que cuando una persona sufre dolores de espalda, lumbalgias, tensión en los hombros, dolores de cabeza, problemas estomacales o agotamiento, no piensa con la misma claridad ni tiene la misma fortaleza emocional que cuando se encuentra bien. Desde esa perspectiva, la osteopatía contribuye a descargar, desbloquear y aliviar al cuerpo, ayudando también a que la persona recupere claridad mental y mayor capacidad para afrontar lo que le ocurre.
Corbacho destacó que muchas molestias no solo proceden de accidentes físicos o golpes del pasado, sino también de lo que llamó “golpes de la vida”: duelos, rupturas sentimentales, cambios laborales, problemas económicos o situaciones traumáticas que dejan al cuerpo saturado. Aseguró que el cuerpo funciona como una esponja, absorbiendo tensiones y agobios que luego se reflejan en contracturas, bloqueos o problemas digestivos. Incluso llegó a afirmar que hay personas que viven situaciones muy duras, con un gran sufrimiento interno, pero no buscan ayuda ni acuden a terapia, y eso mantiene el cuerpo tan bloqueado que muchos procesos psicológicos tampoco terminan de avanzar.
Además, explicó que la osteopatía proporciona una descarga muy potente, aunque dejó claro que no siempre una sola sesión puede resolver problemas acumulados durante años. Todo depende del daño, del momento vital y del nivel de saturación física y emocional de cada persona. Por eso recomienda también hacer “stops” en medio de vidas demasiado aceleradas, para permitir que cuerpo y mente se recuperen antes de llegar al límite. Insistió en que no hay que esperar a explotar ni aguantar hasta no poder más, porque el cuerpo tiene un límite y cuando revienta, las consecuencias pueden ser mucho más serias.
Como mensaje final, María Corbacho resumió su filosofía de trabajo y de vida en una idea sencilla, pero contundente: amarse, quererse, respetarse a uno mismo y marcar límites cuando sea necesario, siempre con el objetivo de cuidar la salud y recuperar el equilibrio. También facilitó su número de contacto para quienes deseen acudir a consulta: 692 53 20 11.
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