El entrenador y mandador del Unión Gáldar, Juan Martel Martel, denuncia que la situación del Club de Lucha Castillo no es un problema “de una persona”, sino un daño directo al pueblo, a la cantera y al deporte vernáculo. Afirma que se está perjudicando a los jóvenes y a las familias -obligadas a desplazamientos y entrenos fuera de su entorno- y llega a calificarlo como un “genocidio deportivo”, porque el club pierde base social, continuidad y futuro.

Martel reclama que ayuntamiento y directiva se sienten y alcancen un acuerdo “porque es su obligación”, y lamenta que el mundo de la lucha canaria no haya reaccionado con más contundencia. Pide que instituciones y estamentos -Cabildo de Gran Canaria, Federación de Lucha Canaria, clubes, luchadores, mandadores y presidentes- den “un paso al frente”, firmen un manifiesto y “pongan las cartas sobre la mesa”, porque, insiste, lo que está en juego es la supervivencia de la lucha en un municipio donde ya quedan pocos equipos.
También explica que el vestuario vive un contraste entre la ilusión por el inicio de temporada y el duro impacto emocional por el fallecimiento de Divine Lifis, a quien describe como una joven “ejemplo de sacrificio e integración”, muy querida dentro del club. Señala que el equipo —con unas 70 personas entre categorías— acompañó a la luchadora en los momentos más difíciles, y que la temporada se afronta también como un homenaje a su memoria.
En lo deportivo, detalla que el proyecto actual se sostiene sobre un equipo muy joven, con margen de mejora y con el puntal A “más joven” del panorama, apostando por trabajo, disciplina y gestión de cargas para “sumar sin quemar” a la cantera. Destaca que el grupo viene de un logro histórico tras conquistar la liga insular después de dos décadas sin ese título, y marca como objetivo estar en las finales que quedan y competir en la fase decisiva de la liga regional (clasificación entre los ocho mejores y pelear por el tramo final).
Martel también pone el foco en la realidad económica de la lucha canaria: defiende que el deporte sigue siendo esencialmente amateur y que, en la isla, muchos clubes dependen de subvenciones para sobrevivir. Agradece el apoyo institucional reciente, pero critica que los ayuntamientos aportan menos que en otras islas y reclama más implicación pública y privada para sostener cantera, estructuras y continuidad.
Por último, subraya la importancia de la afición como “luchador número 13”, pide vivir el terrero desde el disfrute y el respeto, y advierte de que el futuro del deporte pasa por cuidar base, instalaciones y visibilidad, evitando que la presión y la “caza” temprana de talentos terminen quemando a jóvenes promesas.
En Radio Faro seguimos de cerca las noticias que transforman nuestra isla.
Sintoniza Radio Faro 92.5 www.digitalfarocanarias.com @radiofarosur WhatsApp 685 28 48 48



