El presidente del Cabildo avisa de que la inestabilidad seguirá hasta la madrugada del jueves y reclama a la población que ignore los bulos y siga solo la información oficial.
Gran Canaria encara una nueva tarde-noche de máxima vigilancia tras la última reunión de coordinación de emergencias, en un escenario todavía marcado por la inestabilidad atmosférica, la presión sobre las presas y los problemas de movilidad en distintos puntos de la isla. La situación, según ha explicado el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, sigue encuadrada en el nivel 1 de emergencia, mientras persiste el riesgo de nuevos núcleos convectivos, lluvias intensas y afecciones localizadas.
Morales ha subrayado que la borrasca ha tenido hasta ahora dos fases claramente diferenciadas. Una primera etapa estuvo marcada por lluvias persistentes y fuertes vientos del suroeste, mientras que ahora la isla afronta una segunda fase más imprevisible, caracterizada por fenómenos convectivos, es decir, nubes de tormenta con precipitaciones más puntuales pero también mucho más intensas, capaces de descargar sobre zonas concretas en muy poco tiempo. Ese patrón encaja con la predicción oficial de AEMET para Canarias este lunes, que advierte de chubascos dispersos localmente fuertes y tormentosos, además de mantener avisos por lluvia en Gran Canaria.
El presidente insular ha insistido en que no se puede precisar ni la hora ni el punto exacto en que podrían repetirse esos episodios, aunque sí ha señalado que el escenario de Telde es especialmente sensible ante este tipo de fenómenos. La previsión manejada por el Cabildo apunta a que la atmósfera seguirá mostrando un alto potencial de inestabilidad hasta la madrugada del jueves, con Gran Canaria bajo seguimiento continuo y con avisos meteorológicos que, en las últimas jornadas, han llegado a contemplar acumulados de hasta 80 litros por metro cuadrado en 12 horas en zonas de la isla.
Uno de los datos más significativos aportados por Morales es el estado de la red de almacenamiento de agua. En estos momentos, 16 presas de Gran Canaria están aliviando y otras cinco están pendientes de hacerlo. Entre estas últimas citó la de Sorrueda, que estaría a un metro de altura de aliviar; Fataga, a unos dos metros; Las Niñas, a medio metro; además de Chamburiscán y la del barranco de La Negra. También aclaró que Ayagaures no ha rebosado, desmintiendo así una información que había comenzado a circular y asegurando que todavía le quedarían alrededor de nueve metros.
Morales ha definido este episodio como un registro histórico de precipitaciones en tan poco tiempo, con un impacto directo sobre el llenado de las presas de Gran Canaria. Ese comportamiento extremo se produce en un contexto en el que AEMET ha venido advirtiendo de lluvias fuertes o muy fuertes en la isla, especialmente en sectores del este, sur, oeste y cumbres.
En materia de movilidad, el presidente del Cabildo ha confirmado que siguen cortadas 10 carreteras en la isla. La situación más complicada se concentra en La Culata y en la GC-505, donde se trabaja para mantener operativos sistemas de paso controlado y convoyes que permitan a la población acceder a servicios básicos. Según explicó, ya se cuenta con la autorización de la Guardia Civil para organizar esos desplazamientos en determinados puntos.
Además, Morales avanzó que cuatro vías podrían permanecer cerradas durante más tiempo, hasta que se ejecute el correspondiente proyecto de emergencia y su financiación. Entre ellas citó La Culata, la GC-608, la GC-400 en Artenara, la GC-550 en Temisas y la GC-606 en la cumbre, en una isla donde siguen existiendo núcleos aislados y zonas especialmente sensibles por desprendimientos y afecciones acumuladas, como el barranco de Arguineguín o Hornillo.
En su comparecencia, el presidente insular quiso también lanzar un mensaje muy claro a la ciudadanía: informarse únicamente por los canales oficiales y no dejarse arrastrar por rumores o bulos. Recordó que, aunque en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y en otras áreas urbanas el temporal apenas haya tenido incidencia, en buena parte del resto de la isla los problemas están siendo serios y la prioridad absoluta sigue siendo evitar daños personales.
La previsión de las próximas horas, por tanto, obliga a mantener la prudencia. Gran Canaria continúa bajo una vigilancia estrecha, con un escenario meteorológico todavía abierto, presas muy cargadas y varias zonas de la isla condicionadas por los efectos acumulados de la borrasca. El Cabildo mantiene activo el dispositivo de seguimiento y volverá a actualizar la situación en función de la evolución del tiempo y de las incidencias que puedan registrarse.



