En el primer capítulo de esta serie había una pregunta: ¿Puede el poder municipal convertirse en poder insular? Ahora toca comprobar cómo se comporta esa pregunta sobre el territorio.
El sur de Gran Canaria ofrece cinco escenarios especialmente útiles para hacerlo. No porque sus municipios puedan decidir por sí solos el futuro del Cabildo, sino porque en ellos pueden observarse mecanismos diferentes de construcción y transferencia del poder político.
En este sentido, Mogán habla de liderazgo. San Bartolomé de Tirajana, de fragmentación. Santa Lucía de Tirajana, de trasvase electoral. Agüimes, de estructura e Ingenio, de renovación. Cinco municipios. Cinco formas distintas de comprobar si el capital político construido en el ámbito local puede sobrevivir cuando cambia la escala de la elección.
Mogán: cuando el liderazgo cambia de escala.
Mogán constituye uno de los primeros laboratorios de la alianza entre el Partido Popular y Onalia Bueno. Pero la cuestión estratégica no consiste únicamente en determinar bajo qué siglas concurre cada dirigente. La pregunta es ¿Qué parte del capital político construido durante años en el ámbito municipal puede trasladarse al escenario insular?
La fortaleza de Bueno no procede exclusivamente de una organización política. Es también el resultado de años de presencia municipal, conocimiento del territorio y construcción de una identidad política propia.
En este sentido, para el PP, por tanto, Mogán representa algo más que un municipio. Representa una prueba sobre la transferencia de liderazgo. El liderazgo municipal nace de la proximidad. El Cabildo obliga a hablar a una escala diferente.
Por eso Mogán permitirá observar si un liderazgo local consolidado mantiene capacidad de influencia cuando la papeleta deja de hablar exclusivamente de un municipio y empieza a hablar de una isla. No se trata de calcular cuántos votos puede aportar una estructura. Se trata de determinar cuánto vale un liderazgo cuando cambia la escala de la elección.
San Bartolomé de Tirajana: el territorio de la fragmentación.
San Bartolomé de Tirajana presenta una estructura política considerablemente más compleja. En las elecciones al Cabildo de 2023, el PP obtuvo el 25,20 % de los votos; el PSOE, el 24,88 %; Coalición Canaria, el 19,33 %, y Nueva Canarias, el 15,09 %.
Más allá del orden de las fuerzas, aquellos resultados muestran un municipio en el que varias opciones disponían de un respaldo relevante y ninguna concentraba por sí sola una posición capaz de cerrar el tablero. Esa característica convierte al municipio en un escenario especialmente útil para observar tres elementos: fragmentación, alianzas y capacidad de movilización territorial.
La aparición de Primero Canarias introduce además una nueva variable. Su presencia, junto con la estructura de Coalición Canaria y los diferentes actores locales, puede alterar la distribución del espacio electoral.
También aquí conviene separar dos planos. Una cosa es la posición que cada organización ocupa en el municipio y otra, su capacidad para convertir esa posición en influencia sobre una elección insular. Los contactos y posibles escenarios de cooperación en torno al PP, Agrupación de Vecinos y otros actores locales forman parte de esa complejidad.
San Bartolomé, por tanto, permitirá observar hasta qué punto el resultado electoral depende de las siglas que aparecen en la papeleta y hasta qué punto viene condicionado previamente por las alianzas y estructuras que se construyen en el territorio.
Santa Lucía de Tirajana: el examen del trasvase.
Santa Lucía plantea una pregunta diferente. En 2023, NC y PSOE prácticamente empataron en el voto al Cabildo: 23,93 % y 23,92 %, respectivamente. El PP obtuvo el 12,77 % y Coalición Canaria el 11,55 %. La fotografía mostraba un municipio dividido entre diferentes espacios políticos.
El nuevo ciclo añade una variable fundamental: parte de la estructura anteriormente vinculada a NC participa ahora en el proyecto de Primero Canarias. Y aquí aparece una de las preguntas centrales de esta serie de artículos de opinión ¿Puede trasladarse una estructura política sin trasladar automáticamente a su electorado? La respuesta no puede darse por adelantado.
Una organización puede conservar dirigentes, cuadros y presencia territorial y descubrir, al mismo tiempo, que una parte de sus antiguos votantes no se desplaza con ella. Santa Lucía será uno de los lugares donde esa hipótesis podrá observarse.
Primero Canarias tendrá que demostrar que puede convertir estructura heredada en apoyo electoral. El PSOE tendrá que comprobar si puede preservar su espacio mientras afronta la renovación de sus referencias. Y el futuro político de Antonio Morales añade una variable adicional sobre un electorado que durante años ha estado relacionado con Nueva Canarias.
Santa Lucía, por tanto, no será solamente una batalla entre siglas. Será una prueba sobre la capacidad de los votantes para acompañar, o no, a las estructuras cuando estas cambian de lugar.
Agüimes: cuando la estructura es también identidad.
Agüimes constituye uno de los territorios más relevantes para Primero Canarias. En 2023, NC obtuvo el 35,89 % del voto al Cabildo, frente al 20,73 % del PSOE, el 10,49 % de Coalición Canaria y el 9,34 % del PP. Pero el valor estratégico de Agüimes no se encuentra únicamente en aquellos porcentajes, está en su estructura política.
El municipio ha sido durante décadas uno de los referentes del municipalismo grancanario. Ahora, con Óscar Hernández como presidente de Primero Canarias y Teodoro Sosa como una de las principales figuras de la organización, forma parte del núcleo desde el que se pretende articular el nuevo proyecto. Eso convierte a Agüimes en algo más que una reserva potencial de votos, es una pieza de construcción organizativa.
Y aquí aparece una diferencia respecto a Mogán. Si Mogán permite estudiar la transferencia de un liderazgo, Agüimes permite estudiar la transferencia de una “cultura política y una estructura”.
La cuestión será determinar hasta qué punto una identidad municipalista puede proyectarse sobre una elección en la que el elector vota a una candidatura destinada a gestionar el conjunto de la isla. Si el apoyo permanece estrechamente vinculado a la organización, Primero Canarias dispondrá de un activo territorial relevante. Si está más vinculado a determinados dirigentes, la ecuación será diferente.
Ingenio: el municipio de las múltiples variables.
Ingenio reúne otra combinación de variables. En 2023, el PSOE obtuvo el 26,24 % del voto al Cabildo; NC, el 23,99 %; el PP, el 16,53 %, y Coalición Canaria, el 8,52 %. PSOE y NC partían, por tanto, de posiciones próximas.
La situación actual introduce nuevos elementos. Vanesa Martín, alcaldesa de Ingenio, forma parte de la dirección de Primero Canarias y el municipio se ha convertido en uno de los espacios de implantación de la nueva organización, lo que permite observar simultáneamente tres cuestiones.
La primera: cuánto del antiguo espacio electoral de NC puede trasladarse a Primero Canarias. La segunda: cuánto de ese espacio está relacionado con determinadas figuras y no necesariamente con las siglas. Y la tercera: cómo responderá el PSOE a la renovación de sus referencias sin perder una base electoral que en 2023 le permitió situarse por delante.
Ingenio es especialmente interesante porque concentra varias de las variables que aparecen separadas en los otros municipios. Aquí liderazgo, estructura, transferencia y renovación coinciden. Y vuelve a aparecer la cuestión fundamental ¿Quién es capaz de convertir presencia municipal en relato insular? Porque disponer de una alcaldía, de una estructura o de un liderazgo local no significa necesariamente disponer de una candidatura insular consolidada. El verdadero salto consiste en transformar esos activos en una propuesta que tenga sentido para un elector que piensa en una escala territorial diferente.
Lo que se juega en estos municipios no es únicamente una suma de resultados locales. Es una suma de mecanismos de transferencia. Mogán permite observar si un liderazgo puede cambiar de escala. San Bartolomé, cómo afecta la fragmentación y cómo se construyen alianzas. Santa Lucía, si una estructura puede llevar consigo a sus votantes. Agüimes, si una cultura política municipalista puede proyectarse hacia la isla. Ingenio, cómo interactúan estructura y renovación.
Por eso el concepto que empieza a ordenar el mapa es el de “transferencia”. Transferencia de votos, transferencia de liderazgos, transferencia de estructuras, transferencia de legitimidades construidas durante años y, finalmente, transferencia de poder.
Pero ninguna de esas transferencias es automática. Ese será precisamente el siguiente paso a analizar en esta serie de artículos, porque detrás de las estructuras están las personas que pueden mantenerlas, transformarlas o hacer que pierdan parte de su valor.
Y entre todas esas personas hay una cuya decisión puede modificar la lectura de varias de las piezas anteriores: Antonio Morales. No necesariamente porque vaya a ser candidato sino, precisamente, porque todavía no sabemos si lo será.
Christopher Rodríguez.



