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Crítíca: Hierro, un gran cierre

Frente a esa trama más criminal, que también sirve para que Darío Grandinetti siga teniendo presencia sin que se sienta como alguien que tiene que estar ahí por lo bien que funcionó Díaz en la primera temporada, encontramos la otra más personal y emocional, que a su manera conecta con la maternidad de la protagonista y sirve para crear el auténtico misterio a resolver de esta segunda temporada. Aquí tardamos un poco más en llegar a ello, ya que es más una consecuencia directa de lo visto antes que otra cosa, pero la serie se beneficia sobremanera de contar con ello.

De hecho, ‘Hierro’ cuenta con varias bazas en ese otro soporte de la segunda temporada, desde un gran Matías Varela como ese poderoso empresario y padre cuestionable hasta la forma de desarrollar la trama sobre la custodia compartida, no cayendo en lo más fácil para en su lugar optar por un enfoque mucho más complejo que enriquece tanto a lo que está contando como a los propios personajes.

Un gran cierre

Todo ello sin dar en ningún momento la sensación de estar acelerándose más de la cuenta, pero también sin perder esa sensación de urgencia, de que hay algo realmente importante en juego. Luego ese misterio lo lleva todo a otro nivel sin perder nunca la atención del público. Hay algo en esa calma inquieta, poco habitual en los thrillers televisivos españoles, tan dentro del ADN de la serie que lo decepcionante hubiese sido que apostase por cualquier otra vía.

Además, ‘Hierro’ sabe muy bien cuándo elevar la intensidad pero haciéndolo a su manera. Aquí no hay concesiones innecesarias en beneficio de una mayor espectáculo, porque todo resulta, a falta de una palabra mejor, más cotidiano pero sin ser nunca rutinario. Ahí los paisajes canarios -y también otros escenarios como el estadio de lucha- vuelven a jugar un papel clave para que la serie se sienta diferente sin ser algo que busque desesperadamente. Simplemente es así.

Por lo demás, la segunda temporada también funciona bastante bien como final del camino para los personajes principales. Siempre queda la posibilidad de retomarla en algún momento si surge alguna idea brillante, pero es un cierre satisfactorio para la etapa de la jueza Candela Montes en El Hierro y a veces lo mejor es saber despedirse a tiempo en lugar de alargar las cosas de forma innecesaria, porque siempre serán mejor 14 episodios de este nivel que el doble o el triple con el nivel decayendo y repitiéndose hasta el punto de que poco nos importase ya todo cuando llegase su despedida.

En resumidas cuentas

Ha sido un placer ver esta segunda temporada de ‘Hierro’, donde sus responsables saben respetar lo que tan bien funcionó en la anterior para contarnos algo diferente pero complementario. Además, sabe sobreponerse a sus posibles debilidades para acabar siendo incluso un poco mejor que su predecesora y dar un gran cierre a la historia del personaje interpretado por Candela Peña, quien vuelve a brillar tanto o más, sobre todo en el último episodio.

 

Tenaro Rodríguez
  @tenaror

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