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Agüimes rinde homenaje a Catalina Hernández Guadarteme, última princesa de Canaria.

El municipio conmemora el 500 aniversario del fallecimiento, en Agüimes, de una figura clave para entender la transición de la sociedad canaria tras la conquista.
La última princesa de Canaria falleció en Agüimes, aunque no nació en la isla, sino en Córdoba. Allí vino al mundo Catalina Hernández Guadarteme, una figura histórica clave para entender la transición entre la sociedad indígena y la nueva realidad colonial surgida tras la conquista. Su madre, Abenchara Chambeneguer, mujer del rey Guayedra Semidán, había sido llevada por la fuerza al Alcázar de los Reyes Católicos tras la conquista. Catalina nació así entre dos mundos: el de una realeza que pasó de enterrar a sus muertos en cuevas a hacerlo en tumbas.
El Ayuntamiento de Agüimes celebró este jueves en la Casa Museo Orlando Hernández Martín el acto conmemorativo del 500 aniversario del fallecimiento de una de las mujeres más relevantes de la historia insular y una de las vecinas ilustres que pasó sus últimos días en la villa, donde falleció en 1526. El evento, que reunió a numeroso público interesado en profundizar en la memoria histórica del municipio, contó con las intervenciones del doctor en Historia Manuel Lobo Cabrera y del profesor y escritor Faneque Hernández Bautista. Ambos ofrecieron una aproximación a la vida de Catalina Hernández Guadarteme y a las circunstancias personales y políticas que marcaron su trayectoria vital. El acto se completó con la proyección del audiovisual ‘Catalina Hernández, princesa canaria’, producido por El Museo Canario, que permitió contextualizar su figura dentro del complejo proceso histórico vivido por la isla a finales del siglo XV y comienzos del XVI.
Hija de Guayedra Semidán (posteriormente bautizado como Fernando Guadarteme) y de la reina indígena Abenchara Chambeneguer, Catalina nació en 1482 en el Alcázar de Córdoba, adonde su madre había sido trasladada cautiva tras su captura durante la conquista castellana. Su nacimiento en la corte de los Reyes Católicos simboliza el profundo cambio político que atravesaba la isla, en un contexto en el que la entrega pactada del reino indígena buscaba garantizar la supervivencia de la familia real canaria dentro del nuevo orden impuesto por la Corona de Castilla.
Criada como menina en la corte junto a la infanta María de Aragón, Catalina creció entre dos mundos culturales distintos. Tras regresar a Gran Canaria, contrajo matrimonio con el conquistador leonés Pedro de Vega y, posteriormente, con Adán de Acedo y Blas Rodríguez, manteniendo siempre una posición singular derivada de su origen noble. Los últimos años de Catalina Hernández Guadarteme transcurrieron en Agüimes, donde falleció víctima de la peste en 1526 y dictó testamento, dejando constancia documental de su presencia en la villa. Su vida refleja las complejas estrategias familiares, sociales y políticas desarrolladas por la antigua élite canaria para adaptarse a la nueva sociedad surgida tras la conquista. Este episodio convierte al municipio en escenario directo de uno de los capítulos finales de la historia de la antigua realeza indígena de Gran Canaria.

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