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Cuando pasen las elecciones generales, los ayuntamientos tendrán que rendir cuentas.

 

El 29 de noviembre pasará, como pasan todas las citas electorales, y la pregunta que debería estar encima de la mesa después de esa fecha es muy sencilla ¿Qué está haciendo cada gobierno municipal para mejorar la vida de sus vecinos?

 

El próximo 29 de noviembre hay elecciones generales que marcarán un punto de inflexión en el escenario político, pero las obligaciones de los gobiernos municipales con sus vecinos continuarán, gobierne quien gobierne el Estado. 

Y esto es especialmente importante en el sur y sureste de Gran Canaria, porque la vida de un municipio no se detiene por una crisis nacional, por una discrepancia entre partidos o por las dificultades que atraviese un determinado Gobierno. Los vecinos siguen pagando sus impuestos, las calles necesitan mantenimiento, los servicios públicos deben funcionar y las promesas electorales siguen pendientes de cumplirse.

Por eso, después del 29 de noviembre, habrá que empezar a hablar de gestión. Y hablar de gestión significa hablar de lo que han hecho nuestros alcaldes y alcaldesas, de lo que está pendiente, de lo que no se hará y por qué. 

Tras las elecciones generales del 29 de noviembre, todavía habrá decisiones que corresponden directamente a los gobiernos municipales. Habrá servicios que deben organizarse, presupuestos que deben ejecutarse, proyectos que deben avanzar y prioridades que deben establecerse pensando en las necesidades de cada municipio.

Los vecinos saben distinguir perfectamente unas elecciones de otras. Y saben qué votarán el 29 de noviembre, a quién y por qué. Pero necesitan saber qué se ha hecho con el dinero público, qué inversiones se han ejecutado, por qué determinados proyectos siguen sin materializarse y qué calendario existe para cumplir los compromisos adquiridos. Necesitan que sus alcaldes y alcaldesas respondan por su municipio, no que sean meros comentaristas de la política nacional. 

Y esa exigencia alcanza tanto a los gobiernos municipales como a la oposición, que tiene la responsabilidad de fiscalizar, formular propuestas y ofrecer alternativas. La política local necesita menos ruido y más explicaciones. Menos reproches automáticos y más datos. Menos anuncios que después quedan en el olvido y más compromisos que puedan comprobarse. Porque una promesa electoral no se cumple cuando se anuncia. Se cumple cuando se convierte en una realidad para los vecinos.

El 29 de noviembre pasará, como pasan todas las citas electorales. Cambiarán las prioridades de los partidos, comenzarán nuevas negociaciones y surgirán nuevos debates nacionales. Pero en Ingenio, Agüimes, Santa Lucía de Tirajana, San Bartolomé de Tirajana y Mogán seguirá habiendo ciudadanos que esperan respuestas de sus ayuntamientos. Y esos ciudadanos tienen derecho a exigirlas.

Por eso, la pregunta que debería estar encima de la mesa después de esa fecha es muy sencilla ¿Qué está haciendo cada gobierno municipal para mejorar la vida de sus vecinos?

 

Christopher Rodríguez

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