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María Corbacho: Nos falta autocontrol, autoestima y aprender a gestionar nuestras emociones

La osteópata reflexiona en El Batiburrillo de Radio Faro sobre la violencia, la ansiedad, la frustración, las relaciones personales y la importancia de aprender a establecer límites, desarrollar la calma y afrontar los problemas sin perder el control.

La osteópata María Corbacho regresó a su espacio habitual en El Batiburrillo de Radio Faro para profundizar en la relación entre las emociones, el comportamiento y el bienestar personal. En esta ocasión, abordó el aumento de las situaciones de tensión, los enfrentamientos cotidianos, la dificultad para gestionar la frustración y la necesidad de desarrollar herramientas personales que ayuden a vivir con mayor tranquilidad.

Durante la conversación, Corbacho defendió la importancia del autocontrol, la autoestima, la autocrítica y la capacidad para afrontar los conflictos sin recurrir a la violencia.

La violencia no soluciona los problemas

Uno de los primeros asuntos abordados fue la crispación social y la forma en que algunas personas reaccionan ante situaciones que consideran injustas.

Corbacho cuestionó que una discusión, una provocación o una experiencia frustrante puedan justificar respuestas violentas.

Para ilustrarlo, relató el caso de una persona que, en medio de un episodio de enfado y nerviosismo, se subió precipitadamente a una silla que no soportaba su peso, cayó al suelo y posteriormente reaccionó rompiendo objetos, cuyos desperfectos tuvo que pagar.

A su juicio, la falta de calma impide valorar adecuadamente las consecuencias de nuestras decisiones.

Insistió en que la violencia, tanto contra otras personas como contra objetos, no elimina las injusticias ni resuelve los conflictos que la provocan.

Aprender a desarrollar la calma

La osteópata recomendó trabajar de manera consciente la capacidad de mantener la tranquilidad ante las situaciones difíciles.

Explicó que cada persona puede encontrar herramientas diferentes para reducir la tensión: salir a correr, escuchar música, permanecer en silencio o desconectar temporalmente de aquello que le genera malestar.

En su caso, señaló que prefiere apartarse de las situaciones que le provocan presión para evitar alimentar pensamientos negativos.

También relacionó la calma con una mayor claridad mental, un mejor descanso y una percepción más favorable del bienestar físico.

Corbacho advirtió de que muchas personas entran en un círculo de pensamientos repetitivos que termina aumentando su propio estrés.

Autocontrol, humildad y capacidad de mirarse a uno mismo

Otro de los mensajes centrales de la intervención fue la necesidad de desarrollar el autoconocimiento.

María Corbacho considera que con frecuencia prestamos demasiada atención a los errores ajenos y dedicamos poco tiempo a revisar nuestras propias reacciones.

En este sentido, criticó actitudes que identifica con la soberbia, la prepotencia, el egocentrismo y la falta de humildad.

Defendió que aprender a reconocer cuándo estamos alterados, detener una conversación y retomarla cuando exista mayor tranquilidad puede evitar numerosos conflictos.

También subrayó la importancia de aprender a debatir sin gritos ni ataques personales, especialmente en las relaciones de pareja, familiares y de amistad.

Saber poner límites también es autoestima

La osteópata dedicó buena parte de su intervención a explicar la importancia de establecer límites cuando alguien nos trata de forma inadecuada.

Según señaló, ser una persona educada no significa aceptar insultos, gritos o comportamientos irrespetuosos.

Compartió una experiencia profesional en la que decidió abandonar un centro después de recibir una petición laboral que consideró inapropiada.

Con este ejemplo quiso destacar la importancia de defender la propia dignidad y tomar decisiones cuando una situación resulta perjudicial.

Corbacho aconsejó aprender a expresar el desacuerdo y retirarse de una conversación cuando la otra persona mantiene una actitud agresiva.

El impacto de los conflictos en el bienestar físico y emocional

Durante el espacio también se abordó cómo los conflictos personales pueden acompañarse de tensión corporal, molestias musculares, alteraciones digestivas y dificultades para descansar.

Corbacho explicó que, desde su experiencia profesional, observa personas que mantienen una tensión constante después de vivir situaciones que consideran injustas.

También expuso su interpretación de determinadas molestias de hombros como posibles manifestaciones de cargas emocionales y las relacionó simbólicamente con conflictos de pareja o familiares.

Estas asociaciones forman parte de su interpretación personal y no constituyen un método clínico validado para identificar el origen de las molestias.

La osteópata insistió en que algunas personas reviven mentalmente los conflictos una y otra vez, lo que, según su planteamiento, dificulta recuperar la tranquilidad.

Las palabras, los conflictos y la necesidad de responder con madurez

María Corbacho también reflexionó sobre las reacciones emocionales ante comentarios ofensivos.

Defendió que, frente a una expresión irrespetuosa, puede resultar más útil establecer un límite, pedir una disculpa o manifestar el desacuerdo que prolongar indefinidamente una discusión.

Considera que desarrollar la autoestima ayuda a que determinadas opiniones ajenas no condicionen por completo nuestro estado de ánimo.

En este apartado sostuvo una opinión controvertida al cuestionar que las palabras puedan resultar más dolorosas que una agresión física. Se trata de su valoración personal: el daño psicológico provocado por insultos, amenazas o maltrato verbal también puede ser grave.

Afrontar los problemas familiares sin esconderlos

La conversación abordó igualmente las situaciones difíciles que pueden producirse dentro de las familias.

Corbacho mencionó casos relacionados con el alcoholismo, problemas económicos, apropiaciones de dinero y comportamientos que afectan a la convivencia.

Defendió que ocultar estas situaciones por vergüenza o miedo a la opinión de otras personas puede dificultar la búsqueda de soluciones.

También recordó que los conflictos no afectan únicamente a quien los protagoniza, sino que pueden repercutir en parejas, hijos, padres y otros familiares.

Su recomendación fue reconocer los problemas, buscar ayuda adecuada y tomar decisiones que protejan el bienestar de las personas afectadas.

Perdonar no quiere decir reconciliar

Una de las reflexiones más destacadas de María Corbacho fue la diferencia entre perdonar una conducta y restablecer una relación.

Según explicó, no existe la obligación de reconciliarse con una persona simplemente porque sea un familiar, una pareja o alguien cercano.

Defendió que antes de retomar una relación es necesario valorar si existen condiciones adecuadas y si se han producido cambios reales.

También señaló que las decisiones equivocadas ante conflictos familiares pueden prolongar el sufrimiento y la frustración.

Críticas a la búsqueda de soluciones rápidas y al uso de medicamentos

En otro momento de la intervención, Corbacho cuestionó lo que considera una tendencia a recurrir a soluciones rápidas para afrontar el malestar emocional.

Criticó la dependencia que, según su percepción, algunas personas desarrollan de la medicación sin abordar las circunstancias que les generan sufrimiento.

También expresó críticas a la industria farmacéutica y defendió incorporar hábitos como la meditación, el yoga, la actividad física y una alimentación equilibrada.

No todas las experiencias dolorosas son iguales

Corbacho señaló además la importancia de diferenciar entre distintos tipos de experiencias traumáticas, pérdidas económicas, engaños, conflictos familiares y situaciones de violencia o abuso.

Defendió que las consecuencias físicas y emocionales pueden variar y que cada situación requiere una evaluación adecuada.

También insistió en que las personas que han vivido experiencias especialmente dolorosas necesitan reconocer lo sucedido y buscar la ayuda que corresponda.

Autocrítica, lectura y autoestima para vivir mejor

En la parte final del espacio, María Corbacho recomendó seleccionar cuidadosamente las lecturas relacionadas con el desarrollo personal y evitar aceptar automáticamente cualquier consejo o frase popular.

Animó a los oyentes a fortalecer su autoestima, cultivar la capacidad de reflexión y aprender de los errores.

Explicó que practicar la autocrítica no significa castigarse emocionalmente, sino reconocer aquello que puede mejorarse y adoptar decisiones diferentes en el futuro.

Su mensaje final fue una invitación a conocernos mejor, desarrollar el autocontrol, aprender a poner límites y afrontar los problemas con mayor serenidad y responsabilidad.

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