En una jornada política marcada por la tensión y la sorpresa en el Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana, el concejal de Desarrollo Económico, Sergio Vega Almeida, también presidente y referente de Unidos por Gran Canaria en el municipio, lanzó un mensaje que muchos vecinos estaban esperando: prudencia, serenidad y una prioridad absoluta por la estabilidad.

Lejos de alimentar el ruido o entrar en el cuerpo a cuerpo partidista, Vega optó por una posición institucional y clara: “seguimos apoyando la estabilidad”. Un compromiso que, según recordó, su formación asumió “desde el minuto uno” del pacto de gobierno, hace ya aproximadamente dos años y medio, porque Santa Lucía no puede permitirse vivir instalada en la incertidumbre.
“La situación no es cómoda, pero Santa Lucía está por encima”
Sergio Vega no ocultó la realidad: reconoció que lo ocurrido genera un escenario “no agradable” y que la situación “no es cómoda” para ninguna de las partes. Pero precisamente ahí colocó el foco: cuando el clima se enrarece, es cuando se mide el sentido de responsabilidad de quienes gobiernan.
En su intervención, defendió que Unidos por Gran Canaria no ha buscado este escenario, y subrayó una idea de peso: la estabilidad se ha roto por otros actores, no por su formación. Un mensaje que no solo intenta ordenar el relato, sino que apunta a una realidad política: cuando un pacto se tambalea, lo fácil es incendiar; lo difícil es aguantar el timón.
Diálogo urgente para “salir de este valle” y volver al trabajo
Más allá del diagnóstico, Sergio Vega puso una hoja de ruta encima de la mesa: sentarse a hablar. Con el alcalde Francisco García y con las formaciones del gobierno municipal, para “salir de este valle” —así lo definió— y retomar lo importante: las tareas de gobierno y el trabajo por el Ayuntamiento.
Su mensaje es especialmente relevante en un área como Desarrollo Económico, donde la estabilidad institucional no es un concepto abstracto: impacta directamente en la capacidad de ejecutar políticas de empleo, dinamización, comercio, inversión, captación de recursos y programas para emprendedores. Un municipio que se paraliza políticamente, se frena también en lo económico. Y Vega lo sabe.

“Los vecinos no pueden pagar la inestabilidad”
En una de las frases más contundentes de su declaración, Sergio Vega puso el interés general por delante de cualquier cálculo: “los vecinos no pueden pagar la inestabilidad”. Y ahí conectó con una idea clave: queda año y medio de mandato, hay un compromiso adquirido, y toca actuar con la madurez que exigen las instituciones.
Desde esa lógica, dejó abierta la conversación sobre escenarios (gobierno en minoría o nuevas incorporaciones), pero siempre bajo un marco: ponerse de acuerdo con quienes estén por la labor de contribuir a la estabilidad, porque —insistió— el beneficio tiene que ser para Santa Lucía.
Un liderazgo con sentido municipal
Sergio Vega no habló solo como dirigente político: habló como responsable público con una línea argumental coherente, evitando el espectáculo y priorizando soluciones. Incluso cuando reconoció que “esperaba alguna medida” tras lo ocurrido, mantuvo un tono de respeto institucional, agradeciendo que el alcalde comunicara la decisión al terminar el pleno.
Y cerró con un mensaje que define una forma de entender la política local: “tenemos que dejar de mirarnos el ombligo las formaciones políticas… dar estabilidad, continuidad al gobierno y ponernos a trabajar”. Una declaración que, en momentos de crisis, funciona como brújula: menos ego, más municipio.
Santa Lucía necesita gestión, no ruido
En definitiva, en un día complejo para la gobernabilidad, Sergio Vega Almeida reafirmó su papel como figura que apuesta por la seriedad, la gestión y la estabilidad. Y lo hizo con un mensaje positivo, pero firme: dialogar cuanto antes, recomponer el marco de trabajo institucional y centrarse en lo que importa.
Porque cuando se trata de un municipio como Santa Lucía, la política no puede quedarse en titulares. La política tiene que traducirse en algo más sencillo y más exigente: seguir trabajando.



