El auditorio de El Tablero: cuando las grandes presentaciones terminan convertidas en humo
Marco Aurelio Pérez (PP) ha vuelto a sacar el proyector y, cuando eso ocurre, San Bartolomé de Tirajana se convierte durante unas horas en uno de los municipios más modernos de España.
Lo hemos comprobado nuevamente estos días en Sonnenland y Campo Internacional, donde el gobierno municipal ha presentado a bombo y platillo sus planes de renovación por fases. Grandes pantallas, cuidadas diapositivas, infografías hasta el último detalle y espectaculares imágenes de cómo quedarán las calles, las aceras y los espacios públicos cuando todo esté terminado. Viendo las presentaciones, cuesta no emocionarse: el San Bartolomé de Tirajana de PowerPoint funciona francamente bien.
El problema es que algunos vecinos empiezan a conocer ya la película. Después de tantos anuncios, primeras fases y proyectos que siempre están a punto de transformar sus barrios, cada vez resulta más difícil que una bonita recreación digital sea aceptada como garantía de gestión.
Vecinos de Sonnenland han cuestionado públicamente estos anuncios de última hora y algunos han comenzado a referirse a Marco Aurelio Pérez con un sobrenombre bastante menos solemne que el de alcalde: “Marco el vendehumo”.
El calificativo es duro. Pero quizá resulte más interesante preguntarse por qué algunos vecinos han terminado utilizándolo que limitarse a lamentar que lo hagan.
Porque esta afición municipal por presentar el municipio que algún día tendremos no comenzó ayer.
En 2025, cuando las elecciones municipales de 2027 todavía quedaban bastante más lejos, Marco Aurelio Pérez desplegó una notable colección de proyectos acompañados de grandes presentaciones, inversiones millonarias, fotografías y titulares. También entonces los vecinos pudieron contemplar preciosas recreaciones de infraestructuras llamadas a transformar diferentes puntos de San Bartolomé de Tirajana.
Aquello también se anunció a bombo y platillo. Pasado el tiempo, en algunos casos la expectativa parece haber tenido bastante más recorrido que la obra.
Ahora que regresan las pantallas, las infografías y las grandes transformaciones por fases, parece un buen momento para recuperar aquel municipio que Marco Aurelio presentó en 2025 y comprobar qué ocurrió después.
Así comienza “Marco Aurelio y el municipio que iba a ser”, una serie que recorrerá la hemeroteca reciente del gobierno municipal para recordar qué se anunció, cuánto dinero se puso sobre la mesa, qué expectativas se trasladaron a los vecinos y en qué situación se encuentran hoy aquellos proyectos.
No será necesario añadir demasiada imaginación. Para eso ya estaban las presentaciones.
Y la primera parada es El Tablero.
EL AUDITORIO QUE EL TABLERO “TENDRÁ”
El 28 de enero de 2025, después de que Marco Aurelio Pérez presentara personalmente el proyecto ante los colectivos vecinales, el propio Ayuntamiento difundió una noticia cuyo titular parecía dejar poco espacio para la incertidumbre:
“El Tablero tendrá un nuevo auditorio cultural polivalente con parking subterráneo”.
Vista con perspectiva, la elección del verbo tiene su importancia. No decía que El Tablero podría tener un auditorio, que el Ayuntamiento estudiaba construirlo o que se solicitaría financiación para intentar ejecutarlo. Decía que lo “tendrá”.
Y aquello no era precisamente una idea modesta.
Se presentó un moderno auditorio cultural para 400 personas, dos plantas de aparcamiento subterráneo, talleres y aulas para actividades artísticas, espacios para asociaciones y colectivos y nuevas zonas verdes. Todo estaba perfectamente explicado y localizado para que cualquier vecino pudiera imaginarse entrando algún día en aquella magnífica infraestructura.
La inversión prevista para el auditorio rondaba los 4,4 millones de euros, dentro de un Plan EDIL para El Tablero de aproximadamente 9,5 millones. Incluso se habló de que la propuesta general podría licitarse durante aquel mismo 2025.
Con semejante nivel de detalle, casi parecía que solo faltaba anunciar quién actuaría en la inauguración.
Había, sin embargo, un pequeño inconveniente detrás de aquella maravillosa excursión al futuro: la financiación europea todavía no estaba concedida.
Mientras el titular aseguraba que El Tablero “tendrá” su nuevo auditorio, el propio Ayuntamiento reconocía que todavía estaba ultimando el Plan EDIL para presentarlo al Fondo Europeo de Desarrollo Regional.
Primero se explicó a los vecinos lo que iban a tener y después había que conseguir el dinero necesario para hacerlo.
Como estrategia de comunicación es difícilmente mejorable. Como forma de administrar las expectativas ciudadanas resulta bastante más discutible.
Seguramente habría sido más preciso titular “El Ayuntamiento intentará obtener financiación europea para construir un auditorio en El Tablero”, pero hay que reconocer que semejante ejercicio de prudencia habría quedado bastante peor debajo de las fotografías.
“SIN CONSTRUIR CASTILLOS EN EL AIRE”
La hemeroteca, que en ocasiones desarrolla un sentido de la ironía superior al de cualquier articulista, conservó además una frase memorable de aquella presentación.
Marco Aurelio Pérez aseguró que esta vez volverían a intentar conseguir financiación europea “sin construir castillos en el aire”.
Difícilmente podría haber elegido una expresión mejor.
Porque el problema del gobierno municipal nunca ha sido su falta de imaginación para enseñarnos cómo será San Bartolomé de Tirajana dentro de unos años. En eso hay que reconocerle una capacidad extraordinaria. La dificultad aparece cuando toca abandonar las diapositivas, guardar el proyector y convertir aquella espectacular recreación en expedientes, licitaciones, adjudicaciones y, finalmente, obras terminadas.
Posteriormente se consiguieron fondos europeos para actuaciones incluidas en los planes de El Tablero y Castillo del Romeral, algo que debería haber acercado aquellos proyectos a la realidad. Precisamente por ello, resulta pertinente conocer en qué situación administrativa se encuentra actualmente el auditorio, qué pasos se han dado desde su presentación, cuál es su calendario de licitación y ejecución y cuándo podrán utilizarlo realmente los vecinos.
Porque cómo quedará ya lo sabemos.
Nos lo enseñaron en las diapositivas.
Lo interesante ahora es saber cuándo saldrá de ellas.
DEL POWERPOINT A LA REALIDAD
Presentar proyectos, buscar financiación europea y plantear actuaciones ambiciosas para transformar el municipio no constituye ningún problema. Al contrario, forma parte de las obligaciones de cualquier gobierno.
La cuestión aparece cuando las intenciones se convierten en certezas, las posibilidades en grandes titulares y los proyectos pendientes en realidades virtuales, generando expectativas entre unos vecinos a los que después no siempre se convoca con el mismo despliegue para explicar retrasos, dificultades o cambios de calendario.
Parece existir una curiosa asimetría municipal: para anunciar el futuro siempre hay una gran pantalla; para explicar el presente suele hacer falta bastante menos escenografía.
Quizá eso ayude a entender por qué algunos vecinos reciben las nuevas presentaciones de Marco Aurelio Pérez con menor entusiasmo. No necesariamente han perdido su capacidad de ilusionarse. Puede que simplemente hayan adquirido memoria.
Ahora les toca a Sonnenland y Campo Internacional, nuevamente con importantes proyectos de renovación por fases y magníficas imágenes de cómo quedará todo. Lo deseable es que las actuaciones se ejecuten y que dentro de un año no sea necesario acudir nuevamente a la hemeroteca para recordar lo que se presentó en septiembre de 2026.
Pero precisamente por eso merece la pena mirar atrás.
Marco Aurelio Pérez lleva suficientes años gobernando San Bartolomé de Tirajana como para que su gestión pueda analizarse ya no solo por el municipio que proyecta para mañana, sino también por el municipio que ha conseguido construir hasta hoy.
Durante las próximas entregas recuperaremos otros grandes anuncios de 2025: auditorios, inversiones, proyectos e incluso grandes acontecimientos que parecían estar camino de Maspalomas. Será interesante comprobar cuántos consiguieron abandonar definitivamente las presentaciones y convertirse en realidades.
Hoy comenzamos con el auditorio de El Tablero.
El titular continúa perfectamente conservado en la hemeroteca y las imágenes de aquel futuro eran magníficas.
Ahora que Marco Aurelio Pérez ha vuelto a sacar el proyector, conviene recordar algo mucho menos espectacular pero bastante más importante para los vecinos:
San Bartolomé de Tirajana no necesita proyectos que únicamente queden preciosos en una pantalla. Necesita que cuando se apague el proyector empiece la gestión.
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