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EL MAPA DEL PODER EN GRAN CANARIA III: Antonio Morales, la variable que todavía no está en la papeleta.

 

Hay nombres que forman parte de una elección porque aparecen en una candidatura. Y hay nombres que forman parte de ella antes de que esa candidatura exista y Antonio Morales pertenece, por ahora, a la segunda categoría.

Después de tres mandatos al frente del Cabildo de Gran Canaria, su figura ocupa un espacio singular dentro del mapa político de la isla. No solo por el cargo que ha desempeñado durante años, sino porque su trayectoria conecta varias de las dimensiones que están siendo analizadas en esta serie: organización, territorio, liderazgo y voto.

Por eso su futuro no puede entenderse únicamente como una cuestión personal. Es también una variable política. Y, sobre todo, una variable transversal.

En el primer capítulo de esta serie de artículos planteábamos una pregunta: ¿Puede el poder municipal convertirse en poder insular? En el segundo comprobábamos cómo esa transferencia podía observarse en cinco municipios del sur, y ahora aparece una tercera cuestión: ¿Qué ocurre cuando una parte de ese poder insular está asociada también a una persona?

Nueva Canarias ha construido durante años una implantación política relevante en Gran Canaria, pero las organizaciones políticas no son solamente siglas. Son estructuras, dirigentes, alcaldes, concejales, militantes, redes territoriales y, en determinadas ocasiones, liderazgos capaces de condensar una parte de todo ese capital.

Antonio Morales es uno de esos liderazgos. La incógnita, por tanto, no consiste únicamente en saber si continuará o no en el Cabildo. La cuestión de fondo es saber cuánto del capital político acumulado durante estos años puede atribuirse a la organización y cuánto está asociado a la figura que la ha representado institucionalmente.

No existe una respuesta sencilla. Los resultados electorales permiten medir votos, pero no separar con precisión qué parte de esos votos responde a una marca, a una estructura territorial, a un candidato o a una combinación de todos ellos. Y ahí empieza el verdadero interés político de la incógnita Morales.

Morales no ha confirmado una candidatura para 2027. Ese dato debería bastar para evitar cualquier conclusión anticipada, pero la ausencia de una decisión no significa ausencia de efectos políticos. Mientras el futuro permanece abierto, los demás actores tienen que diseñar sus propias estrategias teniendo en cuenta diferentes escenarios.

Si continúa, Nueva Canarias podrá plantear la elección alrededor de un liderazgo con una larga experiencia al frente de la institución. Si no continúa, tendrá que presentar una alternativa capaz de conservar parte del capital político acumulado durante sus años de gobierno. La diferencia no está solamente en quién encabece una papeleta. Está en la capacidad de una organización para demostrar que el liderazgo puede ser sustituido sin que desaparezca la estructura política que lo sostenía.

Ese problema no es exclusivo de Nueva Canarias. Es una cuestión que afecta, con diferentes características, a todas las organizaciones de la isla.

Mogán: el espejo del problema.

La primera pieza del sur permitía observar algo parecido desde otro ángulo. Onalia Bueno representa un liderazgo municipal construido durante años. Su incorporación al proyecto del PP plantea una pregunta sobre la transferencia de capital político entre escalas.

El caso de Morales plantea una pregunta distinta, pero relacionada: ¿Puede transferirse el capital político de una persona a una organización? La comparación resulta interesante precisamente porque las direcciones son diferentes.

En Mogán se observa un liderazgo que intenta ampliar su ámbito. En Nueva Canarias podría observarse una organización obligada a demostrar que puede conservar su ámbito si cambia su liderazgo. Uno intenta viajar desde el municipio hacia la isla. El otro tendría que comprobar si puede sobrevivir en la isla cuando el liderazgo que la ha representado deje de estar en primera línea.

Santa Lucía: el territorio donde la transferencia se pone a prueba.

La cuestión adquiere todavía más interés cuando se vuelve al mapa municipal. Santa Lucía es uno de los territorios donde el espacio anteriormente vinculado a Nueva Canarias participa ahora en una nueva estructura política. Eso permite plantear un experimento que todavía no tiene resultado: ¿Qué sigue al dirigente cuando cambia la organización? 

La política municipal ofrece numerosos ejemplos de estructuras que parecen inseparables de sus dirigentes. Pero también existen casos en los que el electorado permanece fiel a una marca con independencia de quién figure en la papeleta. El cambio de ciclo permitirá observar qué pesa más, y el futuro de Morales puede convertirse en una de las variables que ayuden a responderlo.

Si su figura conserva capacidad de identificación con una parte de ese espacio electoral, su eventual continuidad podría tener una dimensión que vaya más allá de la propia candidatura. Si no continúa, la nueva organización tendrá que demostrar que la estructura política puede sostenerse sin la referencia que durante años ocupó el centro institucional.

Agüimes: cuando la estructura intenta sobrevivir a las personas.

Agüimes plantea la misma cuestión desde el terreno organizativo. El municipio representa una de las referencias históricas del municipalismo grancanario y forma parte del núcleo desde el que Primero Canarias pretende construir su proyecto. Aquí la pregunta no es exclusivamente quién tiene el liderazgo. Es si una cultura política puede institucionalizarse y sobrevivir a sus protagonistas. Ese será uno de los grandes retos del nuevo espacio.

Porque una organización con vocación insular necesita algo más que dirigentes reconocibles en determinados municipios. Necesita convertir la suma de esos territorios en una identidad política que el elector pueda reconocer cuando vota al Cabildo. 

Y precisamente por eso el caso Morales resulta relevante para toda la serie. Su trayectoria permite observar cuánto puede concentrar un liderazgo de larga duración. El proceso de reorganización de NC y la aparición de Primero Canarias permitirán observar cuánto puede conservar una estructura cuando ese liderazgo deja de ser el elemento central.

El PSOE y la misma pregunta desde otro lugar.

El Partido Socialista afronta una situación diferente, pero la pregunta vuelve a aparecer. Su reto no consiste en reconstruir una organización desde cero, sino en renovar candidaturas y referencias sin debilitar su implantación. 

También aquí existe una relación entre estructura y personas. Augusto Hidalgo, que parte como favorito en las primarias, reúne experiencia municipal e insular y otros dirigentes tienen sus propios espacios territoriales, pero la cuestión será comprobar hasta qué punto el PSOE puede renovar sus caras sin alterar el vínculo que sus estructuras municipales mantienen con el electorado. 

En ese sentido, la incógnita Morales no es un fenómeno aislado. Es el caso más visible de un problema mucho más amplio: ¿Qué parte del poder político pertenece a las organizaciones y qué parte pertenece a quienes las representan? Eso explica por qué la decisión de Morales puede adquirir una importancia superior a la de una candidatura concreta.

El Cabildo de 2027 todavía está lejos, pero las organizaciones ya están tomando decisiones. Se incorporan dirigentes, se reorganizan estructuras, se exploran acuerdos. se preparan candidaturas y se prueban nuevas marcas. Y cada uno de esos movimientos intenta resolver, de una manera diferente, el mismo problema: ¿Cómo llegar a 2027 con suficiente capital político para competir en una elección de escala insular? 

Morales forma parte de esa ecuación precisamente porque todavía no ha cerrado la suya. Su continuidad podría proporcionar a Nueva Canarias una referencia institucional reconocible. Su retirada obligaría a la organización a demostrar hasta qué punto su estructura tiene autonomía respecto de su principal liderazgo. Ambos escenarios plantean preguntas distintas y ninguno permite todavía anticipar un resultado.

Quizá por eso el interés de esta cuestión no reside únicamente en saber qué hará Antonio Morales. La pregunta más importante para esta serie de artículos es qué revelará su decisión sobre el sistema político grancanario.

Si un liderazgo puede ser sustituido sin que la organización pierda una parte significativa de su capital, estaremos ante una estructura capaz de sobrevivir a sus protagonistas. Si la sustitución exige reconstruir buena parte del proyecto, quedará de manifiesto la importancia que puede adquirir un liderazgo acumulado durante años.

Y eso mismo puede observarse, con matices diferentes, en el resto del tablero. Onalia Bueno plantea la transferencia de un liderazgo municipal. Primero Canarias plantea la transferencia de estructuras. El PSOE plantea la transferencia entre generaciones y candidaturas. Coalición Canaria explora la transferencia que puede producirse mediante acuerdos y Nueva Canarias afronta la incógnita de si puede transferir un capital político asociado durante años a una figura concreta. Por eso Antonio Morales no es una pieza separada del mapa. Es una forma de leerlo.

No se puede obviar que, en política, el poder no se transmite como una propiedad. No basta con cambiar unas siglas por otras, incorporar un dirigente o conservar una alcaldía. Hay que conseguir que los votantes, las estructuras y los liderazgos mantengan algún tipo de continuidad cuando cambia el contexto. Eso es la transferencia.

Y la figura de Antonio Morales permite llevar esa idea hasta su límite más interesante: ¿Puede una organización heredar el capital político de un liderazgo sin heredar al propio líder? La respuesta no estará en una declaración ni en una encuesta. Se irá construyendo durante los próximos meses, en los municipios, en las organizaciones y finalmente en las urnas.

Por ahora, Antonio Morales sigue siendo una incógnita, y precisamente por eso, es una de las variables más importantes del nuevo mapa político de Gran Canaria. La papeleta de 2027 todavía no está escrita, pero algunas de sus consecuencias políticas ya empiezan a discutirse.

Christopher Rodríguez

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