El primer bloque de Noticias Mezcladas en El Batiburrillo llegó de la mano de Diego Gutiérrez con una mezcla de ilusión local, lectura política y una reflexión crítica sobre el panorama internacional. Un arranque en el que puso en valor la irrupción de los jóvenes en la vida pública de San Bartolomé de Tirajana, al tiempo que mostró su preocupación por la deriva de conflictos internacionales, el papel de las grandes potencias y la fragilidad de Europa ante los grandes movimientos geopolíticos.
Diego comenzó destacando una noticia que definió como especialmente positiva: la presentación de las Juventudes Nacionalistas Canarias de San Bartolomé de Tirajana, con Yair Rodríguez como nuevo secretario local. Para el colaborador, ver a jóvenes implicados en política supone una bocanada de aire fresco y una señal esperanzadora de relevo generacional. Confesó incluso verse reflejado en esa nueva hornada, recordando su propia vivencia de la Transición española y la importancia que tuvo entonces la implicación ciudadana para impulsar cambios sociales y políticos.
En la conversación se subrayó además que, más allá de las siglas, lo relevante es que la juventud tome conciencia de que también debe participar en la construcción de su futuro. Tanto Diego como Nery coincidieron en que en muchas ocasiones los espacios juveniles dentro de los partidos aparecen desdibujados, excesivamente tutelados o poco auténticos, mientras que en este caso percibieron una presencia real, con voz propia y con capacidad de reivindicar su papel dentro del municipio. La alta participación y el ambiente vivido en el acto fueron interpretados como una señal clara de que hay una generación que quiere implicarse y dejar de ser mera espectadora.
Esa reflexión dio paso a otra de mayor calado político: la necesidad, según Diego Gutiérrez, de reforzar una voz propia para Canarias en el escenario estatal. Desde su punto de vista, los últimos años han dejado ejemplos suficientes para cuestionar hasta qué punto los grandes partidos estatales han defendido con claridad los intereses del Archipiélago. En ese contexto, reivindicó el nacionalismo canario como una herramienta política útil y lamentó que siga dividido, convencido de que una representación más fuerte y cohesionada permitiría a las Islas tener mayor peso en las decisiones de Madrid.
El tono del bloque cambió después de escala y de intensidad al entrar en la política internacional. Diego cargó con dureza contra Donald Trump, a quien presentó como un dirigente imprevisible, sobreactuado y profundamente dañino para el equilibrio global. Comentó incluso las voces que en Estados Unidos piden cuestionar su capacidad para seguir al frente de la Casa Blanca y criticó sus declaraciones en torno al Papa y a los conflictos bélicos, insistiendo en que su forma de actuar está alimentando una espiral de tensión que agrava todavía más la inestabilidad internacional.
Uno de los focos de esa inquietud fue el Estrecho de Ormuz, convertido para Diego en uno de los puntos más delicados del tablero geopolítico. En su análisis, el intento de Irán de utilizar ese paso marítimo como elemento de presión, sumado a la intervención de Estados Unidos e Israel en la zona, refuerza una crisis que tiene consecuencias directas sobre el petróleo, el comercio mundial y la estabilidad de Europa. A su juicio, en esta guerra los grandes beneficiados vuelven a ser quienes controlan el negocio energético, el armamento y la influencia internacional, mientras la población civil sigue pagando el precio más alto.
En ese mismo bloque, Diego volvió a cargar con contundencia contra la actuación de Israel en Gaza y el Líbano, denunciando que la comunidad internacional está asistiendo a una destrucción continuada de vidas humanas mientras el foco mediático cambia de escenario con demasiada facilidad. Defendió que la opinión pública ya no compra el viejo relato de Israel como víctima incuestionable y sostuvo que cada vez resulta más evidente el rechazo social al sufrimiento impuesto a la población palestina y libanesa. También lamentó que, pese a ello, muchos gobiernos sigan midiendo sus reacciones con cálculos políticos y no desde una defensa firme del derecho internacional y de los derechos humanos.
Otra de las ideas centrales del análisis fue el papel de Europa, a la que Diego ve debilitada, dependiente energéticamente y sin una respuesta realmente unitaria frente a la presión exterior. Considera que tanto Trump como Putin comparten interés en una Europa fragmentada, incapaz de hablar con una sola voz y más vulnerable económica y estratégicamente. Frente a eso, apuntó a la necesidad de una mayor autonomía europea y también abrió la puerta a mirar con más atención hacia Asia, en especial a la relación con China, como parte de un nuevo equilibrio internacional.
El bloque terminó con una reflexión casi simbólica: el gran despliegue mediático en torno al regreso de seres humanos a la órbita lunar contrastó, en palabras de Diego, con la crudeza de un planeta Tierra donde los conflictos, las guerras y la destrucción continúan ocupando la vida de millones de personas. Para él, el avance tecnológico puede ser admirable, pero no debería ocultar la gravedad de los dramas humanos que siguen abiertos en distintas partes del mundo.
Así, este primer tramo de Noticias Mezcladas dejó una combinación muy reconocible del estilo de Diego Gutiérrez: arranque pegado a la actualidad local, reivindicación de la participación ciudadana, mirada canaria sobre la política estatal y una lectura muy crítica del tablero internacional. Un bloque donde convivieron la esperanza que despierta una juventud que decide dar un paso al frente y la inquietud por un mundo que, lejos de calmarse, parece instalado en la confrontación permanente
En Radio Faro seguimos de cerca las noticias que transforman nuestra isla.
Sintoniza Radio Faro 92.5 www.digitalfarocanarias.com @radiofarosur WhatsApp 685 28 48 48
Diego Gutiérrez enlaza geopolítica, memoria y curiosidades en un segundo bloque de “Noticias Mezcladas” cargado de reflexión
El segundo bloque de Noticias Mezcladas en El Batiburrillo volvió a mostrar el estilo propio de Diego Gutiérrez: una combinación de análisis político, memoria histórica, actualidad internacional y pequeñas curiosidades con las que invitar a la reflexión. En esta ocasión, el recorrido fue desde la posible distensión entre China y Taiwán hasta el debate sobre los beneficios penitenciarios a antiguos miembros de ETA, pasando por la falta de presupuestos generales del Estado, los ahogamientos en Canarias, la esclavitud, la pérdida de peso de la Iglesia y hasta el origen de palabras como “familia” o los tratamientos de “don” y “doña”.
Uno de los asuntos que Diego puso sobre la mesa fue la posibilidad de una solución amistosa al conflicto entre China y Taiwán, tras la reunión en Pekín entre el presidente Xi Jinping y la líder de la oposición taiwanesa. Para el colaborador, cualquier paso basado en el diálogo debe interpretarse como una noticia positiva, sobre todo en un escenario internacional marcado por la tensión permanente. Recordó además que Taiwán y la China continental llevan separadas desde 1949, y defendió que una fórmula de reunificación con amplísima autonomía podría contribuir a despejar uno de los focos de conflicto que desde hace años se presentan como potencialmente bélicos.
En ese contexto, Diego insistió en que el conflicto con Taiwán ha sido alimentado durante décadas por el interés de Estados Unidos en mantener viva la tensión para seguir vendiendo armamento. También vinculó esa lectura al actual panorama energético internacional, subrayando que las dificultades derivadas de la guerra con Irán pueden empujar a China a reforzar sus movimientos estratégicos, aunque lamentó que Pekín siga manteniendo una diplomacia excesivamente silenciosa ante conflictos de gran alcance.
El tono cambió radicalmente al abordar la salida en régimen de semilibertad de María Soledad Iparraguirre, “Amboto”, exdirigente de ETA condenada a 793 años y 8 meses de prisión por su vinculación con 14 asesinatos. Diego expresó su rechazo frontal a este tipo de decisiones, recordando el dolor de las víctimas y señalando que la justicia no puede olvidar el daño causado por quienes asesinaron, secuestraron y sembraron el terror durante décadas. En ese punto, tanto él como Nery evocaron de forma muy emocional el asesinato de Miguel Ángel Blanco el 13 de julio de 1997, un crimen que marcó a toda una generación y que supuso, a juicio de ambos, un antes y un después en la respuesta social frente a ETA.
Diego también puso el foco en la política nacional al criticar que el Gobierno vuelva a aplazar los presupuestos generales del Estado, algo que considera especialmente grave por tratarse de una obligación constitucional. Denunció que España siga funcionando a base de reales decretos y cuestionó con dureza la gestión política que ha rodeado esta situación, al tiempo que contrastó esa carencia institucional con un dato que sí valoró positivamente: el incremento del número de cotizantes a la Seguridad Social, que ya ronda los 22 millones de trabajadores.
En clave más cercana, el colaborador alertó sobre otro asunto que preocupa en Canarias: el aumento de los ahogamientos, que ya suman 19 en lo que va de año, un 36% más que en el mismo periodo del año anterior. Aprovechó para hacer un llamamiento a la prudencia, tanto a residentes como a turistas, insistiendo en que la belleza de las playas canarias no debe hacer olvidar su peligrosidad cuando las condiciones del mar son adversas. Nery reforzó ese mensaje compartiendo su propia impresión ante el fuerte oleaje que pudo ver recientemente en distintos puntos del norte de Gran Canaria.
Otro de los momentos más llamativos del bloque llegó con la mención a una noticia judicial según la cual un beso en la mano puede llegar a ser considerado una agresión sexual, dependiendo del contexto y de las circunstancias concretas del caso. Aunque Diego reconoció no disponer de todos los detalles del procedimiento, el asunto sirvió para abrir una reflexión sobre cómo han cambiado los códigos sociales, las formas de trato y los límites entre el respeto, la confianza y la conducta inapropiada.
También hubo espacio para una noticia internacional relacionada con la monarquía noruega: la petición de siete años de cárcel para Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit, por delitos que incluirían cuatro violaciones y tráfico de drogas. Diego aprovechó el caso para reivindicar que la justicia debe ser igual para todos, con independencia de la posición social, el apellido o el entorno del acusado.
En otro tramo del bloque, Diego comentó un dato demográfico que consideró especialmente interesante: España ha recuperado el tercer puesto mundial en esperanza de vida, con una media de 84 años, solo por detrás de Suiza y Japón. Sin embargo, le llamó la atención que Canarias se sitúe algo por debajo de la media nacional, con 82,8 años, pese a tratarse de un territorio al que muchas veces se asocia con una excelente calidad de vida.
La conversación derivó después hacia los cambios sociales y culturales en España, a partir de la constatación de que la Iglesia católica sigue perdiendo peso. Diego recordó que en otras épocas prácticamente todos los niños eran bautizados y las bodas religiosas eran la norma, mientras que hoy solo se bautiza a menos de la mitad de los recién nacidos y alrededor del 80% de los matrimonios se celebra ya por lo civil. Para ambos tertulianos, estos datos reflejan con claridad una transformación profunda de la sociedad española en pocas décadas.
Hubo además un apartado especialmente reflexivo cuando Diego destacó la resolución de la ONU que reconoce la esclavitud africana como el crimen más grave contra la humanidad. Valoró que, aunque llegue tarde, al menos exista ese reconocimiento formal, y lamentó que la Unión Europea se abstuviera en la votación, mientras Estados Unidos, Israel y Argentina votaron en contra. A partir de ahí se abrió una reflexión sobre la esclavitud histórica, su huella en el presente y la necesidad de mirar de frente a una de las páginas más oscuras de la humanidad.
Como es habitual en su sección, Diego cerró con algunas curiosidades. Explicó que el origen de la palabra “familia” procede del latín fabulus, vinculado antiguamente al conjunto de sirvientes o esclavos que pertenecían a una misma casa, y recordó también que en el pasado los tratamientos de “don” y “doña” no se aplicaban de forma general, sino que estaban asociados a determinados estudios o posiciones sociales. Hoy, subrayó, esos usos se han generalizado y forman parte del trato cotidiano, aunque con normas concretas: “don” o “doña” acompañan al nombre, mientras que “señor” o “señora” suelen ir con el apellido.
Así concluyó un segundo bloque de Noticias Mezcladas que volvió a transitar entre grandes conflictos internacionales, cuestiones de memoria democrática, debate social y apuntes curiosos. Un espacio donde Diego Gutiérrez no solo repasó titulares, sino que invitó a mirar la actualidad con una mezcla de experiencia, opinión y voluntad de entender mejor el tiempo que nos está tocando vivir
En Radio Faro seguimos de cerca las noticias que transforman nuestra isla.
Sintoniza Radio Faro 92.5 www.digitalfarocanarias.com @radiofarosur WhatsApp 685 28 48 48



