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Tres años de lucha para lograr algo básico: Somos Uno Más saca adelante la natación inclusiva en San Bartolomé de Tirajana

La asociación Somos Uno Más volvió a pasar por los micrófonos de Radio Faro para anunciar una noticia muy esperada por muchas familias del municipio: después de tres años de reivindicación, por fin ha comenzado a funcionar un proyecto de natación para niños y niñas con discapacidad en las piscinas municipales de San Bartolomé de Tirajana, en coordinación con el club que desarrolla la actividad y gracias a una subvención de la Concejalía de Deportes.

Durante la entrevista, Carolina Buriticá y Arline Hopitzan explicaron que este avance supone una pequeña gran victoria, ya que fue precisamente la imposibilidad de acceder a la piscina en igualdad de condiciones lo que motivó el nacimiento de la asociación. Recordaron que, antes del COVID, algunos menores con discapacidad podían recibir clases inclusivas con monitores municipales, pero que tras los cambios en la gestión y la reapertura de las instalaciones, muchas familias se encontraron con que sus hijos quedaban fuera o en listas de espera, sin una solución real adaptada a sus necesidades.

Las representantes de Somos Uno Más señalaron que el problema no estaba tanto en el club que imparte las clases, sino en la falta de una estructura pública que garantizara los apoyos necesarios para que los menores con discapacidad pudieran participar en igualdad de condiciones. Finalmente, ha sido la propia asociación la que ha tenido que diseñar el proyecto, coordinarlo y contratar monitores específicos con la ayuda de una subvención municipal, para cubrir ese vacío y permitir que los niños y niñas puedan entrar al agua junto al resto.

En la actualidad, el programa atiende a 17 menores, distribuidos en diferentes horarios semanales, con algunas sesiones individuales para casos con mayores necesidades de apoyo. Sin embargo, la asociación advirtió de que sigue existiendo lista de espera y de que la financiación actual solo permite sostener el proyecto durante unos pocos meses, por lo que reclaman que este recurso pueda mantenerse durante todo el año y ampliarse para llegar a más familias.

Las portavoces subrayaron además el importante impacto que tiene la piscina no solo a nivel físico, sino también emocional y familiar. Pusieron como ejemplo el caso de menores con alto nivel de dependencia o con autismo severo, para quienes esta actividad supone una mejora real en su bienestar y en la calidad de vida de toda la familia. Por ello, pidieron que el proyecto no dependa de esfuerzos puntuales ni de una subvención insuficiente, sino que se consolide como un recurso estable y verdaderamente inclusivo.

Más allá del proyecto de natación, la entrevista dejó sobre la mesa una crítica mucho más amplia a la falta de recursos y apoyos para las familias con hijos con discapacidad. La asociación denunció también que el respiro familiar que ofrecen se ha quedado sin fondos, que siguen faltando campamentos inclusivos y que muchas familias continúan encontrándose solas durante el verano, sin alternativas reales de ocio y atención para sus hijos. En este sentido, lamentaron que en algunos casos se sigan poniendo trabas incluso al uso de espacios públicos para este tipo de iniciativas.

En la parte más contundente de la entrevista, Carolina Buriticá volvió a denunciar la situación de la educación inclusiva en Canarias, criticando duramente la gestión de la Consejería de Educación y asegurando que en los últimos años ha empeorado la atención al alumnado con discapacidad. Habló de falta de auxiliares, expulsiones, sanciones, presiones a las familias y derivaciones a aulas enClave o centros más segregadores, en lo que calificó como un empeoramiento del trato al alumnado con discapacidad y sus familias.

Por su parte, Arline Hopitzan lanzó un mensaje claro sobre la inclusión “de escaparate”, asegurando que gestos simbólicos o campañas puntuales no son suficientes si no van acompañados de cambios reales, recursos y apoyos efectivos en la vida diaria de los menores con discapacidad. Ambas coincidieron en reclamar a las administraciones que dejen de olvidar a esta parte de la población cada vez que se diseña una política pública, recordando que, aunque sean una minoría, también forman parte del municipio y tienen derecho a una vida digna, activa e inclusiva.

Con este nuevo paso en la piscina municipal, Somos Uno Más demuestra que la lucha organizada de las familias puede abrir puertas, aunque también deja al descubierto una realidad incómoda: que cada avance en inclusión sigue dependiendo demasiado del esfuerzo de quienes más cansados deberían estar.

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